Hermitage ~ part 08 – Molinari, Antonio. Adoration of the golden calf
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La atención del espectador es inmediatamente atraída por el grupo de personas arrodilladas a sus pies. Uno de ellos, con la espalda desnuda y cubierto solo por un manto rojo, se inclina sobre lo que parece ser una acumulación de objetos metálicos brillantes – posiblemente monedas o piezas de oro. Esta acción sugiere una veneración casi visceral hacia estos objetos, desprovista de cualquier idealismo trascendental. La disposición del cuerpo arrodillado transmite sumisión y devoción extrema.
En el plano medio, se aprecia un altar sobre el que reposa una figura zoomórfica, presumiblemente un becerro dorado. Alrededor de este altar, la multitud se agolpa, con expresiones que oscilan entre la euforia y la confusión. Algunos parecen extasiados, mientras que otros muestran signos de duda o temor. Esta diversidad de reacciones contribuye a la complejidad interpretativa de la escena.
El uso del color es significativo. Los tonos cálidos – dorados, rojos y ocres – dominan la paleta, intensificando la sensación de opulencia y fervor. El contraste con el cielo brumoso y las montañas distantes crea una sensación de profundidad y amplifica la importancia de los personajes en primer plano.
Subtextualmente, la obra plantea interrogantes sobre la naturaleza de la fe y la facilidad con que la devoción puede ser manipulada o desviada hacia objetos materiales. La figura central, con su gesto ambiguo, podría representar tanto un líder religioso como un demagogo que explota la credulidad popular. El becerro dorado, símbolo de idolatría, se erige como una crítica implícita a la adoración ciega y a la búsqueda de placeres terrenales en detrimento de valores espirituales más elevados. La desnudez del hombre arrodillado sugiere una vulnerabilidad y una pérdida de dignidad ante el objeto de su veneración. En definitiva, la pintura invita a reflexionar sobre los peligros de la manipulación religiosa y la importancia del discernimiento individual.