The Italian artists – Pordenone (Italian, 1483-1539) 2
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En el centro, una figura femenina, vestida con ropas azules y doradas, sostiene en su regazo a un niño pequeño. La expresión de la mujer es serena y contemplativa, mientras que el infante parece extender una mano hacia uno de los personajes presentes. Esta centralidad enfatiza la importancia de esta pareja, probablemente representando una escena de la Virgen María con el Niño Jesús.
A la izquierda, se distingue una figura masculina crucificada, ataviada con un manto rojo y con una expresión de sufrimiento contenido. Su posición, ligeramente descentrada, crea una tensión visual que contrasta con la quietud del centro. La presencia de esta imagen evoca inmediatamente el sacrificio y la redención.
A los pies de la Virgen, un niño pequeño se encuentra sentado sobre una estructura dorada, sosteniendo lo que parece ser un objeto circular, posiblemente un escudo o un disco solar. Su mirada dirigida hacia la Virgen sugiere una conexión especial con ella.
En la parte derecha, dos figuras masculinas observan la escena central. Una de ellas, vestida con ropas marrones y con barba blanca, muestra una expresión de respeto y veneración. La otra figura, ataviada con un manto rojo y blanco, parece extender su mano hacia la Virgen en un gesto de ofrecimiento o súplica. La postura de esta segunda figura denota humildad y devoción.
El uso de la luz es significativo; ilumina principalmente a los personajes centrales, creando una atmósfera de reverencia y destacando su importancia dentro de la narrativa. La paleta de colores es rica en tonos cálidos – dorados, rojos, azules – que contribuyen a la sensación de solemnidad y devoción.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la maternidad divina, el sacrificio redentor, la fe y la veneración. La arquitectura idealizada sugiere un espacio sagrado, mientras que las expresiones faciales de los personajes transmiten una gama de emociones, desde la serenidad hasta el sufrimiento y la devoción. La composición, con su equilibrio entre figuras centrales y laterales, invita a la contemplación y a la reflexión sobre los misterios de la fe.