Aquí se presenta un retrato de un hombre joven, presumiblemente militar, ejecutado en técnica mixta sobre papel con tonalidades amarillentas y evidentes marcas del tiempo. La composición es frontal, con el sujeto mirando directamente al espectador, lo que establece una conexión inmediata y directa. El autor ha plasmado a un individuo de facciones delicadas, con una expresión serena que sugiere inteligencia y quizás cierta melancolía. El cabello, corto y peinado con ondas sutiles, enmarca su rostro, atrayendo la atención hacia sus ojos, donde se percibe una mirada penetrante. La luz incide sobre el lado izquierdo del rostro, creando un juego de sombras que modelan los pómulos y la mandíbula, acentuando la tridimensionalidad de la figura. La indumentaria militar es detallada: se distinguen los galones en los hombros, las decoraciones en el pecho y el cuello alto del uniforme. Estos elementos no solo identifican su rango y posición social, sino que también sugieren un sentido del deber y la disciplina. La minuciosidad con la que se ha representado la textura de los tejidos contribuye a la sensación de realismo. En el plano inferior, una inscripción cursiva en caracteres cirílicos proporciona información sobre la identidad del retratado y la fecha de ejecución (1829). Esta adición contextualiza la obra dentro de un marco histórico específico y añade una capa de significado personal al retrato. La caligrafía, aunque legible, presenta cierta informalidad que contrasta con la formalidad de la figura representada. Subyacentemente, el dibujo transmite una sensación de introspección y dignidad. Más allá de la mera representación física, se intuye un carácter complejo y reservado. El uso del claroscuro no solo sirve para resaltar los rasgos faciales, sino también para crear una atmósfera de quietud y reflexión. La calidad del trazo sugiere una ejecución rápida pero precisa, lo que podría indicar un retrato realizado con cierta urgencia o como parte de una serie de encargos similares. En definitiva, la obra es un testimonio visual de una época y un individuo, capturado con sensibilidad y maestría técnica.
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Portrait of Captain - Lieutenant Nikolai Petrovich Yepanchina. 1829 BA, um. c. 28, 7h22 ES, MA — Orest Adamovich Kiprensky
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El autor ha plasmado a un individuo de facciones delicadas, con una expresión serena que sugiere inteligencia y quizás cierta melancolía. El cabello, corto y peinado con ondas sutiles, enmarca su rostro, atrayendo la atención hacia sus ojos, donde se percibe una mirada penetrante. La luz incide sobre el lado izquierdo del rostro, creando un juego de sombras que modelan los pómulos y la mandíbula, acentuando la tridimensionalidad de la figura.
La indumentaria militar es detallada: se distinguen los galones en los hombros, las decoraciones en el pecho y el cuello alto del uniforme. Estos elementos no solo identifican su rango y posición social, sino que también sugieren un sentido del deber y la disciplina. La minuciosidad con la que se ha representado la textura de los tejidos contribuye a la sensación de realismo.
En el plano inferior, una inscripción cursiva en caracteres cirílicos proporciona información sobre la identidad del retratado y la fecha de ejecución (1829). Esta adición contextualiza la obra dentro de un marco histórico específico y añade una capa de significado personal al retrato. La caligrafía, aunque legible, presenta cierta informalidad que contrasta con la formalidad de la figura representada.
Subyacentemente, el dibujo transmite una sensación de introspección y dignidad. Más allá de la mera representación física, se intuye un carácter complejo y reservado. El uso del claroscuro no solo sirve para resaltar los rasgos faciales, sino también para crear una atmósfera de quietud y reflexión. La calidad del trazo sugiere una ejecución rápida pero precisa, lo que podría indicar un retrato realizado con cierta urgencia o como parte de una serie de encargos similares. En definitiva, la obra es un testimonio visual de una época y un individuo, capturado con sensibilidad y maestría técnica.