Los Angeles County Museum of Art – Johann Rottenhammer - Suffer Little Children to Come Unto Me
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En el núcleo de la composición, una figura masculina, ataviada con ropajes azules ricamente trabajados, se encuentra sentada en un escalón elevado. Su rostro denota una expresión serena, casi compasiva, mientras extiende sus manos hacia un grupo de niños que se agolpan a su alrededor. Estos infantes, representados con una delicadeza y realismo notables, parecen buscar refugio o bendición en la presencia del hombre.
A su izquierda, un anciano de barba blanca gesticula con vehemencia, posiblemente intercediendo o expresando preocupación por los niños. La multitud que se extiende detrás de él es variada: rostros de hombres y mujeres, algunos observadores pasivos, otros mostrando signos de angustia o curiosidad. La diversidad étnica presente en la multitud añade una capa adicional de significado a la escena, sugiriendo una universalidad en el mensaje transmitido.
En primer plano, a la derecha del hombre central, se aprecia una mujer con un niño en brazos. Su mirada es intensa y parece dirigida hacia el espectador, estableciendo una conexión directa que invita a la reflexión sobre la maternidad, la protección y la fe. La paleta de colores utilizada es rica y vibrante, con predominio de azules, dorados y ocres que contribuyen a crear una atmósfera de calidez y espiritualidad.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la inocencia infantil, la compasión divina, la importancia de la fe y la aceptación incondicional. La arquitectura clásica enmarcando la escena sugiere un contexto de orden y estabilidad, contrastando con el dinamismo emocional presente en las figuras humanas. La disposición de los personajes, con el hombre central actuando como punto focal y los niños buscando su protección, podría interpretarse como una alegoría sobre la necesidad de guía espiritual y la búsqueda de consuelo en tiempos difíciles. La presencia de la mujer con el niño refuerza este mensaje, evocando imágenes de esperanza y renovación. La multitud, con sus diversas reacciones, refleja la complejidad de la experiencia humana ante lo trascendental.