Louvre – MEMMI LIPPO - Crucifixion
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La cruz se eleva bajo una estructura triangular dorada, que recuerda a un gablete o pináculo arquitectónico, creando una sensación de trascendencia y divinidad. En el vértice superior, una ave rapaz –posiblemente un águila– se cierne sobre la inscripción I.N.R.I., acentuando la simbología del sacrificio. Dos aves más, situadas a ambos lados de la cruz, parecen observar la escena con una expresión ambigua, que podría interpretarse como lamento o contemplación.
A los flancos de la composición se despliegan numerosos personajes, ataviados con halos dorados que indican su santidad. Sus rostros muestran una variedad de emociones: dolor, compasión, resignación y, en algunos casos, una expresión más contenida, casi formal. La disposición de estos personajes sugiere un coro o multitud de testigos del evento central.
En la base de la cruz, se aprecia un cráneo sobre el suelo, aludiendo a la muerte y al destino final de todo ser humano. Este detalle introduce una nota de melancolía y reflexión sobre la fragilidad de la vida.
La paleta cromática es dominada por tonos dorados, ocres y marrones, que contribuyen a crear una atmósfera solemne y mística. El uso del dorado no solo enfatiza el carácter sagrado de la escena, sino que también sugiere una conexión con lo celestial. La luz, aunque difusa, ilumina principalmente la figura crucificada, atrayendo la atención del espectador hacia su sufrimiento.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la redención a través del sacrificio, la compasión y el dolor humano. La presencia de los personajes santificados sugiere una invitación a la contemplación espiritual y a la identificación con el sufrimiento del personaje central. El cráneo en la base introduce una reflexión sobre la mortalidad y la inevitabilidad de la muerte, invitando al espectador a considerar su propia existencia frente a la divinidad. La composición vertical refuerza la idea de ascensión hacia lo trascendental, sugiriendo que el sacrificio conduce a una realidad superior.