Louvre – PROVOST YAN - Christian allegory
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A la derecha, una figura femenina, ataviada con corona y rica indumentaria, se encuentra sentada, sosteniendo el globo celeste con una mano mientras que con la otra sostiene un libro abierto y una paloma blanca, símbolo tradicional del Espíritu Santo. Su expresión es solemne y su mirada dirigida hacia el centro de la composición.
En la parte superior, tras un velo de nubes, se distingue una representación solar, cuyo núcleo está ocupado por un ojo que irradia luz. Este elemento evoca la divinidad omnisciente y la vigilancia celestial. A continuación del sol, aparece un cordero blanco sobre un altar con una cruz, aludiendo a la figura de Cristo como el Cordero de Dios.
En la parte inferior, se aprecia una representación similar a la del ojo en el sol, pero esta vez situada sobre una superficie oscura y terrenal. Esta dualidad entre los ojos superiores e inferiores podría interpretarse como una contraposición entre lo divino y lo humano, o entre la revelación y el misterio.
La pintura presenta una compleja red de subtextos teológicos. El globo celeste, con sus representaciones de constelaciones y cruces, simboliza el universo ordenado por la divinidad. La figura masculina herida representa un sacrificio redentor, mientras que la mujer coronada encarna la intercesión divina y la transmisión de la palabra revelada. La paloma blanca refuerza la idea de la gracia divina y la guía espiritual. El ojo omnipresente en el sol sugiere una vigilancia constante e ineludible.
En conjunto, la obra parece proponer una reflexión sobre la fe, el sacrificio, la redención y la relación entre lo terrenal y lo celestial, utilizando un lenguaje iconográfico rico en simbolismo cristiano. La composición, aunque formalmente rígida, transmite una profunda sensación de solemnidad y devoción.