Mauritshuis – Jacob de Wit - Apollo Surrounded by the Nine Muses
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Alrededor de esta figura central, se despliegan varias figuras femeninas, identificables como musas por sus actitudes contemplativas y la presencia de atributos asociados a diferentes disciplinas artísticas: una sostiene un pergamino, otra parece estar inspirada en la poesía, mientras que otras parecen representar la danza o la música. La disposición no es aleatoria; se percibe una jerarquía visual donde el hombre central irradia autoridad y las musas orbitan a su alrededor, buscando inspiración o transmitiendo sus propias artes.
En los márgenes de la composición, pequeños putti – figuras infantiles aladas– interactúan con los personajes principales, añadiendo un elemento de ligereza y alegría a la escena. Algunos tocan instrumentos musicales, mientras que otros parecen ofrecer coronas de laurel, símbolo de victoria y honor. La luz, proveniente de una fuente no visible en el centro superior del cuadro, ilumina selectivamente las figuras, acentuando su importancia y creando un efecto dramático.
Subtextualmente, la obra parece aludir a la importancia de las artes como fuente de inspiración divina y conocimiento. El hombre central podría representar una encarnación de la creatividad o la sabiduría, mientras que las musas simbolizan las diferentes manifestaciones del arte y la cultura. La atmósfera celestial sugiere un reino idealizado donde la belleza y la armonía prevalecen. La composición en sí misma, con su forma ovalada y su disposición radial, refuerza la idea de una esfera perfecta e inmutable, un lugar de inspiración eterna. El uso de colores ricos y contrastantes –el azul profundo del manto, el dorado de los detalles, el blanco de las nubes– contribuye a crear una sensación de opulencia y magnificencia. La técnica pictórica, con su pincelada fluida y su atención al detalle en la representación de las figuras y los ropajes, denota un dominio considerable del oficio por parte del artista.