Metropolitan Museum: part 1 – William Etty - Allegory
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A ambos lados de la figura central, dos pequeños seres alados, presumiblemente querubines o putti, se encuentran presentes. Uno de ellos, a la izquierda, parece ofrecerle un fruto, mientras que el otro, a la derecha, extiende su brazo en un gesto ambiguo, quizás de invitación o advertencia. La presencia de estos personajes introduce una dimensión alegórica a la escena.
Un velo translúcido cubre parcialmente las piernas de la mujer, contrastando con la desnudez del torso y creando una tensión entre lo oculto y lo revelado. Un amplio paño rojo, que cae desde la parte superior central del lienzo, actúa como un elemento dramático, dividiendo visualmente el espacio y aportando una nota de intensidad a la composición.
En primer plano, sobre una superficie horizontal, se despliega una profusa cornucopia de frutas y flores. Esta abundancia simboliza la fertilidad, la prosperidad y los placeres terrenales. La presencia de una esfera blanca, posiblemente un huevo o una fruta pálida, introduce un elemento de misterio y podría aludir a la creación o el origen de la vida.
El fondo se presenta como un bosque denso y oscuro, con destellos de luz que sugieren una fuente luminosa oculta. La atmósfera es opresiva, casi claustrofóbica, lo que intensifica la sensación de aislamiento de la figura central. La paleta cromática es rica en tonos cálidos – dorados, rojos, verdes – aunque también se aprecian contrastes con los tonos más oscuros del bosque.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas relacionados con el amor, la tentación y la naturaleza efímera de la belleza. La figura femenina podría representar una personificación de la sensualidad o un arquetipo de la fertilidad primordial. Los querubines, con sus gestos ambiguos, sugieren la dualidad inherente a los placeres terrenales: su capacidad para deleitar y engañar. La cornucopia simboliza la abundancia que puede ser tanto una bendición como una carga, mientras que el bosque oscuro evoca las fuerzas incontrolables de la naturaleza y el destino. La composición en sí misma, con su forma ovalada contenida dentro de un marco, sugiere una reflexión sobre los límites de la experiencia humana y la búsqueda de trascendencia.