Metropolitan Museum: part 1 – Andrea Solario - Salome with the Head of Saint John the Baptist
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La mujer, con su cabello rojizo recogido en un elaborado tocado azul adornado con joyas, irradia una expresión de melancolía o quizás de resignación. Su mirada es baja, dirigida hacia el objeto que sostiene junto al hombre; no se percibe juicio ni remordimiento en ella, sino más bien una aceptación sombría del acontecimiento. La riqueza de su vestimenta, un conjunto con intrincados detalles y colores vibrantes, contrasta fuertemente con la brutalidad de la escena.
El hombre, cuya identidad permanece ambigua, presenta una musculatura definida y una mano firme que sostiene el recipiente metálico. Su rostro, inclinado hacia abajo, denota una serena concentración; no se aprecia violencia en su gesto, sino una ejecución precisa y controlada. La cabeza que presenta es la de un hombre de barba espesa, con los ojos cerrados y una expresión de quietud final. Una pequeña cantidad de sangre resbala por el cuello, añadiendo un elemento visceral a la composición.
La presentación de la cabeza en una bandeja metálica sugiere una formalidad grotesca; no se trata simplemente de una ejecución, sino de una exhibición, un trofeo ofrecido con aparente solemnidad. La luz ilumina cuidadosamente los rostros y la cabeza, creando fuertes contrastes que acentúan las texturas y los detalles, desde el brillo de las joyas hasta la aspereza de la barba.
Subtextualmente, la obra plantea interrogantes sobre el poder, la obediencia, la culpa y la redención. La mujer podría representar una figura condenada por su belleza y posición social, obligada a participar en un acto terrible. El hombre encarna la autoridad que ejecuta la sentencia, desprovisto de emoción visible. La cabeza decapitada simboliza la pérdida de la inocencia, el sacrificio y la fragilidad de la vida. La ausencia de contexto narrativo explícito permite múltiples interpretaciones; la escena se convierte en una alegoría sobre la naturaleza humana y las consecuencias del poder absoluto. El uso de colores ricos y la composición equilibrada, a pesar de su temática violenta, sugieren una reflexión más profunda sobre el destino y la moralidad.