Metropolitan Museum: part 1 – Jean-Georges Vibert - The Reprimand
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Las mujeres, vestidas con atuendos elaborados –una en negro con detalles rosados y la otra en tonos oscuros– parecen estar absortas en una conversación íntima. Sus gestos sugieren una reprimenda o corrección dirigida a la joven sentada entre ambas. La expresión de la mujer a su izquierda es particularmente notable, transmitiendo una mezcla de severidad y preocupación. La postura de la joven, ligeramente encorvada y con la mirada baja, refuerza la impresión de haber recibido un reproche.
El hombre, vestido como un sacerdote o monje, se encuentra sentado en el sillón, aparentemente ajeno a la conversación femenina. Su actitud es relajada, incluso distraída; sostiene una pipa entre sus dedos y observa hacia otro lado con una expresión que podría interpretarse como condescendencia o resignación. La presencia de una mesa cubierta con un mantel blanco, adornada con una bandeja de plata y una jarra de agua, sugiere un momento de pausa o descanso después de una comida. Un gato blanco duerme a sus pies, añadiendo un toque de cotidianidad a la escena.
El jardín, meticulosamente representado, contribuye a crear una atmósfera de opulencia y tranquilidad burguesa. La vegetación densa enmarca la escena, limitando la vista al exterior y acentuando el carácter privado del encuentro. El muro de piedra que se aprecia parcialmente en el fondo sugiere un espacio delimitado, protegido de miradas externas.
Subtextualmente, la pintura plantea interrogantes sobre las relaciones familiares y sociales de la época. La reprimenda dirigida a la joven podría interpretarse como una advertencia moral o una corrección de conducta acorde con las normas sociales conservadoras del siglo XIX. El hombre clerical, posiblemente un familiar cercano o tutor, encarna la autoridad y el peso de la tradición. La escena evoca una sutil tensión entre la libertad individual y las expectativas impuestas por la sociedad y la familia. La aparente calma del entorno contrasta con la posible incomodidad o conflicto que subyace en la interacción entre los personajes, sugiriendo una complejidad emocional más profunda de lo que inicialmente parece. El uso de la luz y la sombra acentúa el dramatismo de la escena, dirigiendo la atención del espectador hacia las expresiones faciales y los gestos de los personajes, invitándolo a reflexionar sobre sus motivaciones y relaciones interpersonales.