Metropolitan Museum: part 2 – Barent Fabritius - Abraham Dismissing Hagar and Ishmael
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La mujer, vestida con un atuendo más sencillo pero igualmente digno, se aferra a él con desesperación. Sus ojos están bajos, ocultando sus emociones, aunque su postura transmite una profunda angustia y sumisión ante el destino que le impone la figura masculina. El niño, situado ligeramente detrás de ella, observa la escena con una expresión de confusión e incertidumbre. Porta un recipiente de cerámica y sostiene un arco, elementos que podrían aludir a su futuro como nómada o guerrero en tierras desconocidas.
El fondo del cuadro está dominado por un paisaje agreste y montañoso, bañado por una luz tenue que acentúa la atmósfera melancólica. La vegetación es densa y oscura, creando una sensación de aislamiento y desolación. Se aprecia un árbol solitario a la derecha, cuyo tronco se eleva como un testigo silencioso del drama que se desarrolla en primer plano.
La composición está cuidadosamente equilibrada, con las figuras principales dispuestas en un triángulo visual que dirige la mirada del espectador hacia el centro de la escena. El uso del claroscuro es notable; los contrastes entre luces y sombras intensifican la dramatización y resaltan la emotividad de los personajes. La paleta de colores es terrosa, con tonos ocres, marrones y grises que refuerzan la sensación de tristeza y abandono.
Más allá de la narrativa explícita, esta pintura invita a reflexionar sobre temas universales como el sacrificio, la obediencia, la injusticia y la pérdida. La separación forzada de una madre e hijo plantea interrogantes sobre el poder, la autoridad y las consecuencias de las decisiones que toman aquellos en posiciones de liderazgo. El paisaje desolado simboliza la incertidumbre del futuro y la fragilidad de la existencia humana frente a fuerzas superiores. Se intuye un subtexto de exilio y marginación, una reflexión sobre los destinos trágicos de aquellos considerados extranjeros o desheredados. La escena, aunque arraigada en una historia bíblica, trasciende su contexto religioso para resonar con la experiencia humana de la separación y el sufrimiento.