Metropolitan Museum: part 2 – Giovanni di Paolo (Italian, Siena 1398–1482 Siena) - Saint Catherine of Siena Exchanging Her Heart with Christ
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La mujer sostiene en sus manos una representación estilizada del corazón humano, el cual se presenta sangrante, sugiriendo un acto de sacrificio o profunda emoción. Frente a ella, y ligeramente elevado sobre un plano luminoso, aparece la figura de Cristo, también rodeado por un halo dorado. Él extiende su mano para recibir el corazón que le ofrece la santa, estableciéndose así una conexión simbólica entre ambos personajes.
El fondo del cuadro está ocupado por una ciudadela o conjunto urbano con múltiples edificios y campanarios, todos delineados con precisión y pintados en tonos cálidos de rojo y marrón. El cielo, representado en un azul pálido, se abre tras los tejados, aportando una sensación de profundidad al espacio. La perspectiva es plana y convencional para la época, priorizando la claridad narrativa sobre el realismo espacial.
La escena transmite una poderosa alegoría del amor divino y la abnegación religiosa. El acto de ofrecer el corazón, símbolo del alma y las emociones más profundas, implica una completa sumisión a la voluntad de Dios. La sangre que mana del corazón puede interpretarse como un sacrificio voluntario, una ofrenda para expiar los pecados o alcanzar la redención espiritual.
El contexto arquitectónico, con sus muros blancos y techos inclinados, refuerza la idea de un espacio sagrado, un lugar de encuentro entre lo terrenal y lo divino. La ciudadela en el fondo podría simbolizar la comunidad religiosa o la propia Siena, ciudad natal de la santa representada.
En definitiva, esta pintura es una representación visual de la fe profunda y la devoción incondicional, donde la entrega personal se convierte en un acto de comunión con lo sagrado. El uso del color, la composición equilibrada y los símbolos religiosos contribuyen a crear una atmósfera de recogimiento y espiritualidad.