Vincent van Gogh – Cypresses Metropolitan Museum: part 3
Metropolitan Museum: part 3 – Vincent van Gogh - Cypresses
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No es ningún secreto que el célebre pintor holandés sufría ataques de locura. En 1889, tras uno de estos ataques, Van Gogh fue ingresado en el hospital psiquiátrico de Saint-Rémy, donde pudo pintar libremente. Este periodo de la vida de Van Gogh influyó mucho en su obra y en su visión de la vida. Fue en el hospital donde Van Gogh se interesó por los cipreses. Estos árboles, que crecían sobre todo en los cementerios, se asociaban al tema de la muerte, que se convirtió en algo muy querido por el artista.
Descripción del cuadro Cipreses de Vincent van Gogh
No es ningún secreto que el célebre pintor holandés sufría ataques de locura. En 1889, tras uno de estos ataques, Van Gogh fue ingresado en el hospital psiquiátrico de Saint-Rémy, donde pudo pintar libremente.
Este periodo de la vida de Van Gogh influyó mucho en su obra y en su visión de la vida. Fue en el hospital donde Van Gogh se interesó por los cipreses. Estos árboles, que crecían sobre todo en los cementerios, se asociaban al tema de la muerte, que se convirtió en algo muy querido por el artista. Comparó estos árboles con los hermosos y bien proporcionados obeliscos egipcios. En 1889 pintó Cipreses en óleo sobre lienzo.
Dos esbeltos cipreses ocupan el centro de la escena. Son tan altos que parece que el pintor no tenía suficiente lienzo para representar los árboles en toda su altura. En las raíces de los árboles se ve la hierba florida, mientras que en el fondo se ven las montañas azules, el cielo azul, las nubes blancas y la luna. Las siluetas de los árboles son los únicos elementos verticales en este paisaje horizontal.
El artista ha representado los cipreses de una manera que nadie ha hecho antes. Varias capas de pintura hacen el efecto de iluminar las oscuras copas de los árboles con la luz dorada del sol. Hay una sensación de movimiento y tensión nerviosa en este cuadro. Van Gogh acaricia la pintura con un movimiento giratorio, creando un efecto de remolino y asociando la pintura con las llamas que se elevan hacia el cielo. Los esbeltos árboles parecen temblar y doblarse con las fuertes ráfagas de viento como un eco de las vibraciones que sacuden el cuerpo del artista en el momento de otro ataque.
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En primer plano, se alza una imponente formación arbórea, de un verde oscuro y profundo, que parece ascender con fuerza hacia el cielo. La pincelada es densa, casi escultórica, creando una textura palpable y vibrante en las hojas y ramas del árbol. Su forma cónica y flameante domina la composición, sugiriendo dinamismo y una energía contenida.
El fondo se compone de un paisaje ondulado, delineado por montañas distantes de tonalidades azuladas y violetas. El cielo ocupa gran parte del lienzo, presentando nubes arremolinadas en espirales de color turquesa, rosa pálido y blanco. Una luna creciente, luminosa y dorada, se sitúa en la parte superior derecha, aportando un punto focal secundario y una sensación de calma relativa frente a la intensidad del primer plano.
La paleta cromática es rica y contrastada. El verde intenso del ciprés contrasta con los tonos fríos del paisaje y el cielo, mientras que la luna aporta calidez y luminosidad. La aplicación de la pintura es empastada, con pinceladas visibles y direccionales que enfatizan el movimiento y la emoción.
Subtextos potenciales:
La verticalidad del ciprés puede interpretarse como una aspiración hacia lo trascendente, un anhelo por superar las limitaciones terrenales. Su forma flameante evoca imágenes de fuego y pasión, sugiriendo una intensidad emocional profunda. El paisaje ondulado podría representar la turbulencia interna o los desafíos de la vida. La luna, símbolo tradicionalmente asociado a la introspección y el misterio, añade un elemento de reflexión y soledad.
La obra transmite una sensación ambivalente: por un lado, se percibe una fuerza vital arrolladora en el ciprés; por otro, existe una atmósfera melancólica y contemplativa que sugiere angustia o búsqueda espiritual. La pincelada expresiva y la paleta cromática intensa refuerzan esta dualidad emocional, invitando al espectador a reflexionar sobre la relación entre la naturaleza, la emoción humana y la condición existencial.