Metropolitan Museum: part 4 – Henry Bone - Charles X (1757–1836), King of France, after Gérard
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La indumentaria es sumamente elaborada: un manto real de terciopelo carmesí, ricamente bordado con detalles dorados, cubre sus hombros. El cuello está adornado con una intrincada pajarita de encaje y la presencia de una cruz decorativa al pecho sugiere afiliación religiosa o pertenencia a una orden específica. En su mano izquierda sostiene un cetro, símbolo inequívoco del poder real.
La composición se articula alrededor de un pedestal circular que eleva a la figura sobre el plano visual. Sobre este pedestal se encuentra un cojín púrpura con la corona real, reforzando aún más su estatus. A la izquierda, una escultura leonina dorada, símbolo heráldico de realeza y fuerza, añade un elemento de grandiosidad al conjunto.
El fondo es difuso, pero sugiere una arquitectura monumental, posiblemente un salón o galería palaciega, con arcos que se pierden en la distancia. La iluminación es teatral, concentrándose sobre el personaje principal para resaltar su figura y los detalles de su vestimenta. La luz proviene principalmente de un lado, creando sombras que modelan su rostro y acentúan la textura de las telas.
Más allá de la representación literal del poder, la pintura transmite una sensación de aislamiento y solemnidad. La severidad en el rostro del retratado, combinada con la opulencia de los objetos que lo rodean, podría sugerir un peso considerable sobre sus hombros, una carga inherente al cargo real. La paleta de colores, dominada por tonos ricos como el carmesí, el dorado y el púrpura, contribuye a crear una atmósfera de lujo y formalidad, pero también puede evocar una sensación de distancia emocional. El uso del terciopelo, material asociado con la realeza y el poder, refuerza esta impresión de opulencia y autoridad. En definitiva, se trata de un retrato que busca no solo documentar la apariencia física de un monarca, sino también comunicar su posición social y el peso simbólico de su reinado.