Metropolitan Museum: part 4 – Anthony van Dyck - James Stuart (1612–1655), Duke of Richmond and Lennox
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El hombre viste con una indumentaria rica y elaborada: un manto negro adornado con bordados plateados que delinean un escudo heráldico, un jubón igualmente oscuro y unos calzones ajustados. La presencia de una cadena con una insignia en el pecho indica su pertenencia a una orden o título importante. El cuello alto, ricamente plisado, acentúa la elegancia del atuendo y contribuye a la sensación de opulencia. Los calcetines blancos, visibles por debajo de los calzones, y los zapatos con hebilla completan el conjunto, revelando un cuidado meticuloso en cada detalle.
A su lado, un galgo se presenta como un símbolo de nobleza y cacería. El perro está representado con gran realismo, capturando la textura de su pelaje y la expresión alerta de sus ojos. Su proximidad al retratado sugiere una relación de compañía y lealtad, reforzando el estatus del hombre.
El fondo es oscuro y ambiguo, dominado por un velo de terciopelo verde que se pliega con suntuosidad. Esta oscuridad contrasta con la luminosidad del rostro y las vestimentas del retratado, atrayendo la atención hacia él y acentuando su figura. La iluminación es suave y difusa, creando una atmósfera de solemnidad y refinamiento.
Más allá de la representación literal, el retrato transmite un mensaje sobre poder, estatus social y linaje. El galgo, como ya se ha mencionado, alude a la nobleza y la capacidad para la caza, actividades asociadas con la aristocracia. La indumentaria lujosa y los símbolos heráldicos enfatizan su posición privilegiada en la sociedad. La pose segura y la mirada directa sugieren una personalidad autoritaria y consciente de su importancia. El retrato no solo busca registrar la apariencia física del retratado, sino también proyectar una imagen idealizada de él como un hombre poderoso y distinguido. La composición general, con su equilibrio entre realismo y idealización, es característica del arte de retrato cortesano del siglo XVII.