Part 6 National Gallery UK – Simon Marmion - The Soul of Saint Bertin carried up to God
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Por encima de este paisaje, un grupo de figuras angelicales flota en el espacio. Sus rostros serenos y sus gestos de reverencia sugieren una misión: conducir una alma hacia su destino final. Las amplias alas, representadas con delicados pliegues que capturan la luz, enfatizan su naturaleza etérea y su capacidad para trascender los límites físicos. La disposición de las figuras es simétrica, lo que contribuye a la sensación de orden divino y armonía celestial.
La parte superior de la pintura está reservada para una figura central imponente: un monarca o soberano, vestido con ropajes carmesí y sentado en un trono resplandeciente. Un halo luminoso irradia desde su alrededor, simbolizando su divinidad y poder absoluto. La mano derecha levantada en bendición implica una aceptación benevolente de la alma que se le presenta. El rostro, aunque severo, transmite una sensación de compasión y justicia divina.
El uso del color es significativo: el rojo intenso del trono contrasta con los tonos oscuros de la base y el azul pálido del cielo, creando un efecto visual dramático que dirige la atención hacia la figura central. La luz juega un papel crucial en la obra, iluminando selectivamente las figuras angelicales y al soberano, mientras que el resto permanece sumido en una penumbra sugerente.
Subyacentemente, esta pintura parece explorar temas de redención, ascensión espiritual y la transición entre la vida terrenal y la existencia divina. La arquitectura visible en la base podría simbolizar la institución religiosa o la comunidad a la que pertenecía el alma que asciende. El gesto de los ángeles implica una guía y protección divinas durante este viaje trascendental. En definitiva, se trata de una representación visual de un momento crucial: el encuentro entre el alma humana y lo divino, mediado por seres celestiales y sancionado por la autoridad suprema. La verticalidad del formato acentúa la idea de elevación, tanto física como espiritual.