Pablo Picasso Period of creation: 1943-1961 – 1955 Bacchanale
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La figura situada a la izquierda adopta una postura pensativa, con la mano apoyada en el mentón, como absorto en sus propios pensamientos o quizás contemplando la escena que se desarrolla ante él. Su cuerpo está representado de manera esquemática, con líneas angulares y volúmenes simplificados, características propias del estilo artístico presente. Una corona de hojas le adorna la cabeza, un símbolo ambiguo que puede aludir tanto a la celebración como a una cierta resignación.
En el centro, una figura se encuentra sentada en posición de cuclillas, tocando un instrumento de viento –posiblemente una flauta o un instrumento similar– con expresión concentrada. La música parece ser su único consuelo o distracción en este entorno. Su postura y la inclinación de su cabeza sugieren una introspección profunda, casi dolorosa.
La tercera figura, a la derecha, se sienta sobre una estructura que recuerda a un taburete o un asiento rústico. Su rostro muestra una expresión de hastío o desinterés; parece ajeno al ambiente festivo y a la música que emana de la figura central. También lleva una corona de hojas, pero su actitud transmite una sensación de cansancio y desilusión.
El fondo está construido con elementos arquitectónicos fragmentados: arcos, columnas y lo que parecen ser enredaderas o hiedra que cubren las superficies verticales. Esta arquitectura, aunque sugerida, carece de detalles precisos, contribuyendo a la atmósfera onírica y atemporal de la obra. La luz es difusa y uniforme, sin crear contrastes marcados, lo que acentúa la sensación de quietud y melancolía.
Subtextualmente, la pintura podría interpretarse como una reflexión sobre el paso del tiempo, la fugacidad de los placeres y la inevitabilidad de la decadencia. La presencia de las coronas de hojas, símbolo tradicional de celebración y victoria, contrasta con la atmósfera general de tristeza y desilusión que emana de las figuras. La música, aunque presente, no parece ser capaz de aliviar el peso de la melancolía. Se intuye una crítica implícita a la superficialidad del hedonismo y a la búsqueda vacía de placeres efímeros. La composición sugiere un momento de pausa, una reflexión sobre la condición humana y la fragilidad de la existencia.