Raphael – Pieta
Ubicación: Isabella Stewart Gardner Museum, Boston.
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En el lienzo se observa una escena de profundo dolor y recogimiento. Cuatro figuras principales componen la representación: un hombre canoso sentado a la izquierda, una mujer vestida de azul que sostiene un cuerpo inerte, otro hombre arrodillado abrazando las piernas del difunto y una figura femenina postrada en primer plano, con evidentes signos de angustia.
El cuerpo central, desnudo y pálido, es el foco de la composición. Su postura sugiere la ausencia total de vida, mientras que los rostros de quienes lo rodean expresan un sufrimiento contenido pero palpable. La mujer vestida de azul, cuyo rostro denota una serenidad melancólica, sostiene al hombre fallecido con delicadeza, casi como si intentara evitar su partida definitiva.
El hombre sentado a la izquierda presenta una barba larga y abundante, así como una mirada fija que podría interpretarse como resignación o contemplación. El otro hombre arrodillado, con un gesto de abrazo protector, parece ofrecer consuelo al cuerpo inerte. La figura en primer plano, inclinada hacia el suelo, manifiesta su dolor a través de la postura y la expresión facial.
El paisaje circundante es sencillo: una pradera amarillenta bajo un cielo azul pálido, salpicado por algunos árboles delgados. Esta austeridad contribuye a concentrar la atención en las figuras y en la intensidad emocional de la escena.
La luz incide sobre los rostros y el cuerpo central, resaltando su volumen y enfatizando el contraste entre la palidez de la muerte y el color de las vestimentas. Los halos dorados que rodean a dos de las figuras sugieren una dimensión espiritual o trascendente.
Subtextos potenciales: La pintura evoca temas universales como la pérdida, el duelo y la compasión. La representación del cuerpo inerte podría aludir a la fragilidad de la vida humana y a la inevitabilidad de la muerte. El gesto de sostener el cuerpo sugiere un intento de preservar la memoria o de ofrecer una última muestra de afecto. La presencia de las figuras adicionales refuerza la idea de que el dolor es compartido y que el consuelo se encuentra en la compañía mutua. La serenidad melancólica de la mujer vestida de azul podría interpretarse como una aceptación resignada del destino, mientras que la angustia de la figura postrada refleja la desesperación ante la pérdida irreparable.