The Reader (also known as Young Woman Reading a Book) – 1875 Pierre-Auguste Renoir (1841-1919)
Pierre-Auguste Renoir – The Reader (also known as Young Woman Reading a Book) – 1875
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Pintor: Pierre-Auguste Renoir
El duro trabajo en el retrato de la niña lectora ayudó al pintor de Renoir a conseguir una sensación de luz solar cegadora. La luz enciende el ya brillante cabello rojo y cae directamente sobre las antiguas páginas de un libro abierto, reflejándose en el papel sobre el joven rostro blanco como la nieve. La luz del sol se extiende por todas partes. Las pinturas se aplican con una técnica especial densa, sin utilizar trazos suaves y lisos.
Descripción del cuadro La chica que lee de Pierre Auguste Renoir
El duro trabajo en el retrato de la niña lectora ayudó al pintor de Renoir a conseguir una sensación de luz solar cegadora. La luz enciende el ya brillante cabello rojo y cae directamente sobre las antiguas páginas de un libro abierto, reflejándose en el papel sobre el joven rostro blanco como la nieve. La luz del sol se extiende por todas partes.
Las pinturas se aplican con una técnica especial densa, sin utilizar trazos suaves y lisos. En el lienzo parecen manchas separadas, pero al mismo tiempo integradas. Por ejemplo, el lazo que rodea su cuello está hecho con gruesos trazos blancos. Y encima trazos gruesos de pintura azul y roja. Todos estos trazos se combinan en un todo, creando un sutil juego de reflejos del color del sol. Estas extraordinarias técnicas impregnan toda la pintura del artista.
Añade pinceladas densas, manchas de color o simplemente lo frota sobre el lienzo con una espátula o incluso con un dedo. Se aplican capas dobles y triples en los lugares donde el artista concentra sus complejos efectos de iluminación. Todos ellos se funden en una exuberante sinfonía de luces y sombras, transmitiendo el encanto de la luz del día.
Renoir ha sabido captar el momento. La sencillez del tema de la obra ayuda al espectador a centrarse en todo el cuadro, en la habilidad del autor, capaz de representar un momento tan encantador. Todos los contornos del cuadro son poco claros y no están dibujados, el papel principal en la obra se da a la variedad de colores y a la solución.
El contraste de la piel clara, el pelo y las páginas de los libros contra la pared azul oscuro añade una elegancia especial a la imagen. El resplandor de la luz se posa suavemente sobre la blusa de la chica, delineando y acentuando el voluminoso hombro. No es de extrañar que este cuadro de Renoir sea considerado por muchos expertos como la cumbre del impresionismo francés.
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El autor ha dispuesto un fondo difuso, construido con pinceladas rápidas y vibrantes en tonos azules y ocres, que sugieren una atmósfera nebulosa y contribuyen a aislar a la lectora del mundo exterior. La ausencia de detalles ambientales refuerza la idea de un espacio privado, un refugio donde la joven puede entregarse por completo al acto de leer.
El vestido oscuro, con el cuello adornado con un detalle rojizo que contrasta sutilmente con la palidez de su piel, define su silueta y aporta una nota de elegancia discreta. La forma en que sostiene el libro, con los dedos delicados extendidos sobre las páginas, transmite una sensación de familiaridad y comodidad.
Más allá de la representación literal de una joven leyendo, esta pintura parece explorar temas relacionados con la introspección, el placer intelectual y la búsqueda de refugio en el mundo interior. La postura de la figura, inclinada hacia adelante como si quisiera acercarse al texto, sugiere un deseo profundo de conexión con las ideas que se despliegan ante sus ojos. La luz tenue que ilumina su rostro puede interpretarse como una metáfora de la iluminación intelectual o espiritual que se obtiene a través de la lectura. El gesto de cerrar los ojos no implica falta de atención, sino más bien una forma de intensificar la experiencia sensorial y emocional del acto de leer, permitiendo que las palabras resuenen en su interior.
En definitiva, el autor ha creado una imagen evocadora que celebra la belleza de la soledad intelectual y el poder transformador de la lectura.