Peter Paul Rubens – Rubens Aeneas And His Family Departing From Troy
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El primer plano está dominado por una multitud humana en movimiento. Se percibe una mezcla de emociones: desesperación, miedo, alivio y resignación. Un hombre anciano, con barba blanca y expresión sombría, parece liderar el grupo, aunque su figura se ve envuelta en la confusión general. A su alrededor, mujeres sostienen niños, algunos personajes intentan proteger objetos personales, mientras que otros yacen exhaustos o heridos. La paleta de colores es rica y terrosa, con predominio de ocres, marrones y rojos, intensificados por el resplandor del fuego en la distancia.
El incendio, representado con pinceladas vigorosas y un uso expresivo de la luz, crea una atmósfera opresiva y amenazante. Las llamas se elevan hacia el cielo nocturno, iluminando parcialmente las figuras que huyen. La ciudad en ruinas sugiere una pérdida irreparable, un pasado destruido por la guerra o algún cataclismo.
En contraste con la destrucción a la izquierda, el barco ofrece una promesa de salvación, aunque esta sea incierta. Se distingue una figura femenina vestida de rojo, que destaca por su postura serena y su mirada dirigida hacia el futuro. Su presencia sugiere un elemento de esperanza y resistencia en medio del caos. Sobre el barco, dos figuras aladas parecen presenciar la escena desde lo alto, posiblemente representando divinidades o fuerzas superiores que intervienen en los acontecimientos.
La composición es dinámica y asimétrica, con una sensación de movimiento constante. La disposición de las figuras crea líneas diagonales que guían la mirada del espectador a través de la escena, desde el fuego devastador hasta el barco esperanzador. El uso de la luz y la sombra acentúa el dramatismo de la situación, creando un contraste entre la oscuridad de la destrucción y la claridad de la esperanza.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas universales como la pérdida, el exilio, la supervivencia y la búsqueda de un nuevo comienzo. La representación del sufrimiento humano frente a la adversidad invita a la reflexión sobre la fragilidad de la civilización y la capacidad de resistencia del espíritu humano. La figura femenina vestida de rojo podría simbolizar la virtud, la fe o la esperanza en tiempos difíciles, mientras que el barco representa la posibilidad de un futuro mejor, aunque incierto. La presencia de las figuras aladas sugiere una dimensión trascendente, insinuando que los acontecimientos están sujetos a fuerzas superiores y que el destino humano está entrelazado con lo divino.