Self Portrait Peter Paul Rubens (1577-1640)
Peter Paul Rubens – Self Portrait
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Pintor: Peter Paul Rubens
El gran pintor flamenco Pedro Pablo Rubens pintó muchos cuadros en los que utilizó su propio autorretrato. Ningún otro artista había hecho tantas imágenes propias antes que él. A diferencia de los retratos que pintó de otras personas, realizados en el llamado estilo barroco -con ropas ricas y opulentas y accesorios caros-, los autorretratos de Rubens son más bien imágenes cotidianas. Estos retratos evocan asociaciones con fotografías tomadas por alguien en su casa, durante el transcurso de actividades ordinarias.
Descripción del cuadro Autorretrato de Peter Rubens
El gran pintor flamenco Pedro Pablo Rubens pintó muchos cuadros en los que utilizó su propio autorretrato. Ningún otro artista había hecho tantas imágenes propias antes que él.
A diferencia de los retratos que pintó de otras personas, realizados en el llamado estilo barroco -con ropas ricas y opulentas y accesorios caros-, los autorretratos de Rubens son más bien imágenes cotidianas. Estos retratos evocan asociaciones con fotografías tomadas por alguien en su casa, durante el transcurso de actividades ordinarias. No hay ni una pizca de narcisismo ni de alarde de ningún mérito existente o supuesto.
En la imagen vemos a un hombre que aún no es mayor, que lleva una blusa negra y marrón oscura con cuello almidonado y un sombrero de ala ancha de un tono cerrado. La mancha blanca del cuello de la camisa hace sombra al rojo de su barba. El sombrero carece de cualquier adorno, como plumas o bordados.
El fondo del cuadro, al igual que la ropa del hombre, destaca por su sencillez y sus colores apagados. El pelo rubio del hombre está prácticamente oculto bajo su tocado, su cara está enmarcada por una delicada barba pequeña y su bigote está domado por el peluquero. La frente del pensador es alta, su nariz alargada con una forma noble, un saludable rubor en sus mejillas. El hombre mira al espectador con unos ojos claros de color marrón oscuro, en los que se puede leer inteligencia, educación y vigor.
Esta acusación no es infundada, ya que Rubens era una figura controvertida. Se interesaba por la ciencia y la filosofía, mantenía correspondencia con muchos científicos de la época y se dedicaba a la actividad diplomática.
A la vez que pintaba retratos de reyes y nobles de varios países, Rubens llevaba a cabo negociaciones secretas y no tan secretas, y se involucraba en la política. Era el confidente no oficial de la infanta Isabel. Y por todo ello, tuvo tiempo para pintar, y pintó unos 1.000 cuadros.
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El hombre posee una barba rojiza abundante y cabello castaño oscuro, ligeramente despeinado, lo cual sugiere un carácter enérgico o quizás una cierta despreocupación por las convenciones formales. Viste un atuendo oscuro, posiblemente de terciopelo, con un cuello blanco que suaviza la severidad del conjunto.
Un elemento dominante es el sombrero de ala ancha y oscura que proyecta una sombra considerable sobre su frente y ojos. Este sombrero no solo enmarca el rostro sino que también añade un aire de misterio y solemnidad a la composición. La textura pictórica es notablemente rica, con pinceladas visibles que contribuyen a la sensación de volumen y realismo.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas relacionados con la identidad y la auto-representación. La intensidad de la mirada y el uso del claroscuro sugieren una introspección profunda, como si el retratado estuviera revelando tanto su exterior como su interior. El sombrero podría interpretarse como un símbolo de estatus social o profesional, pero también como una barrera que separa al individuo del mundo exterior. La ausencia de elementos contextuales más amplios concentra la atención en la figura misma, enfatizando su individualidad y complejidad psicológica. Existe una clara intención de transmitir poder y dignidad a través de la pose y la expresión facial.