Venus und Adonis Peter Paul Rubens (1577-1640)
Peter Paul Rubens – Venus und Adonis
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Pintor: Peter Paul Rubens
"Venus y Adonis" tiene sus raíces en las Metamorfosis de Ovidio, que cuentan la historia del primer mortal que se convierte en amante de Venus. Adonis era un joven cazador, y Venus, cuando estaba con él, le advertía a menudo de lo peligroso que podía ser para él. Pero el joven no escuchó las advertencias de la diosa y todo acabó de forma trágica: en una de las cacerías murió mutilado por un jabalí. Shakespeare escribió una obra de teatro basada en esta historia en la que alteró ligeramente la trama.
Descripción del cuadro "Venus y Adonis" de Peter Rubens
"Venus y Adonis" tiene sus raíces en las Metamorfosis de Ovidio, que cuentan la historia del primer mortal que se convierte en amante de Venus. Adonis era un joven cazador, y Venus, cuando estaba con él, le advertía a menudo de lo peligroso que podía ser para él. Pero el joven no escuchó las advertencias de la diosa y todo acabó de forma trágica: en una de las cacerías murió mutilado por un jabalí.
Shakespeare escribió una obra de teatro basada en esta historia en la que alteró ligeramente la trama. Según su interpretación, Venus se ofreció a Adonis, pero éste se dejó llevar tanto por la caza que no la aceptó y no escuchó sus advertencias.
El cuadro de Rubens se refiere a este tema particular, alterado. Muestra a Venus desnuda, que representa el ideal de belleza contemporáneo de Rubens, cogiendo la mano de Adonis. Parece a la vez seductora y suplicante: hay tanta sensualidad en sus movimientos que parece más una oferta que una súplica. Adonis la mira hipnotizado, su rostro soñador, un poco tonto, y él mismo es un cazador idealizado. Musculoso, con un cuerpo repujado, se aferra a su lanza. Su pierna está abrazada por un pequeño cupido, probablemente al servicio de Venus, y la ballesta se le ha caído de la mano.
Todo parece estar bien. Nadie va a ninguna parte y un jabalí con colmillos saliendo de su boca no espera al joven cazador. Pero ya los perros de flancos emplumados miran a su amo, tirando de él, y por muy encantadora que sea Venus, basta con que uno de los perros ladre para que Adonis se despierte de sus encantos.
Ya está en su cuerpo este futuro movimiento: en la mano con la que alcanza el muslo de la diosa, pero al mismo tiempo se prepara para apartarla. No con rudeza, con arrepentimiento, pero apartarla de todos modos.
El desenlace trágico está incrustado en la pose. Y así, en los ojos de Venus, en la curva de sus labios se puede ver el anhelo por el joven mortal que pronto confirmará su nombre y morirá, a pesar de que ella le ha advertido.
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La iluminación es teatral, resaltando los cuerpos desnudos y creando fuertes contrastes entre luces y sombras que acentúan el dinamismo de la escena. La mujer, con su cabello dorado y piel clara, irradia una luminosidad casi sobrenatural, mientras que el hombre se presenta como una figura más terrenal, aunque igualmente imponente por su físico robusto.
En primer plano, un pequeño puto alado observa la interacción con una expresión ambivalente; parece presenciar la escena sin intervenir directamente, añadiendo una capa de complejidad a la narrativa visual. A sus pies, yace un arco y algunas flechas, elementos que sugieren una actividad interrumpida o un peligro inminente.
El fondo está definido por un paisaje boscoso denso y oscuro, con árboles imponentes que enmarcan la escena principal. Un perro de caza se encuentra a la izquierda, observando también la acción, posiblemente simbolizando la persecución o el instinto.
La pintura parece explorar temas de deseo, rechazo, poder y vulnerabilidad. La fuerza física del hombre contrasta con la aparente fragilidad de la mujer, generando una tensión palpable que invita a la reflexión sobre las dinámicas de seducción y resistencia. El puto alado podría representar el amor infantil o la inocencia perdida, mientras que el arco y las flechas sugieren un conflicto latente o una amenaza no resuelta. La composición general transmite una sensación de tragedia inminente, como si se estuviera presenciando el preludio de un evento fatal. El uso del color es significativo: el rojo vibrante de la túnica masculina simboliza pasión y energía, mientras que la palidez de la piel femenina evoca pureza y sufrimiento.