Vasily Ivanovich Surikov – Winter in Moscow
Ubicación: The State Tretyakov Gallery, Moscow (Государственная Третьяковская галерея).
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BALADA DE LA BALADA DE INVIERNO
Bajo el dominio de la tormenta de nieve, cegadora y volátil,
toda la ciudad es como un juguete, irreal.
Las casas parecen galletas o cajas de música.
Durante las fiestas, Snegúrochka tiene muchas preocupaciones,
y Ded Moroz (el Papá Noel ruso) está muy ocupado.
Toda la ciudad es una sola metamorfosis,
ahora llena de jardines maravillosos.
Está abundantemente alimentada con frutos mágicos.
Mira las migajas de nieve desde la ventana.
Apenas podrás distinguir dónde está nuestro camino,
por el que alguna vez fuimos a la escuela,
y donde guardábamos secretos divertidos.
¡Cuánto tiempo dura esta tormenta!
Cuántas líneas maravillosas y festivas.
La farola junto a la ventana parpadea, nerviosa.
Esta tormenta es una realidad, no una idea.
La balada seguirá por las colinas, por los caminos,
qué lástima que no mejore este espacio duro.
Poesía y naturaleza! Esas son dos facetas
de la luz mágica! Quiero volver a casa,
a un lugar donde pueda ser espíritu sin cuerpo!
Quiero que esta balada vuele libremente,
que vuele sobre el mundo como una alegre tormenta de nieve,
sin soñar con ningún objetivo específico.
Porque todas las personas son prisioneras de la meta.
Toda la ciudad está blanca: valles y desfiladeros.
Todo lo negro se ha vuelto hirviente y alegre,
y hay mucha felicidad en el mundo, mucha...
Я ХОЧУ АНАЛИЗ А НЕ СТИХ!
а я наоборот
я дегенират
а то есть я пошутил я на самом деле диплодог
No se puede comentar Por qué?
La obra presenta una escena invernal dominada por un árbol corpulento y deshojado que ocupa gran parte del encuadre central. Sus ramas intrincadas se extienden hacia un cielo pálido, casi monocromático, difuminando la distinción entre el follaje muerto y las nubes bajas. La paleta de colores es restringida: predominan los tonos grises, blancos y marrones apagados, sugiriendo una atmósfera fría y austera.
En primer plano, un manto de nieve cubre el suelo, representado con pinceladas gruesas y texturizadas que enfatizan la rugosidad del terreno. La luz parece tenue e indirecta, creando sombras alargadas y acentuando la sensación de quietud y aislamiento.
Al fondo, se vislumbran las siluetas oscuras de construcciones modestas –posiblemente viviendas– con techos inclinados cubiertos de nieve. Estas estructuras, aunque difusas, aportan una escala humana a la escena, contrastando con la imponente presencia del árbol. La pincelada suelta y expresiva sugiere un interés en capturar no tanto los detalles precisos sino más bien la impresión general de la atmósfera invernal.
La ausencia de figuras humanas y la sobriedad cromática evocan una sensación de melancolía y soledad. El árbol, desprovisto de hojas, puede interpretarse como un símbolo de resistencia frente a las adversidades del invierno, o incluso como una metáfora de la fragilidad y el paso del tiempo. La escena transmite una quietud contemplativa, invitando al espectador a reflexionar sobre la naturaleza cíclica de las estaciones y la belleza austera del paisaje invernal. Se percibe un cierto dramatismo en la composición, no por la presencia de elementos conflictivos, sino por la fuerza expresiva de los tonos fríos y la sensación de aislamiento que transmite el conjunto.