The Picpus cemetery and the Field of Martyrs, where the victims of the Revolution, guillotined at the Throne Gate, were buried; Le cimetière de Picpus et le champs des Martyrs, où furent enterrées les victimes de la Révolution, guillotinées à la barrière du Trône Victor Marec (1862-1920)
Victor Marec – The Picpus cemetery and the Field of Martyrs, where the victims of the Revolution, guillotined at the Throne Gate, were buried; Le cimetière de Picpus et le champs des Martyrs, où furent enterrées les victimes de la Révolution, guillotinées à la barrière du Trône
La composición se presenta como una vista aérea del cementerio, un espacio delimitado por una alta muralla de piedra que lo separa del entorno urbano circundante. El autor ha elegido un punto de observación elevado, otorgando al espectador una perspectiva panorámica que abarca tanto el interior del camposanto como la ciudad que se extiende en la lejanía. Dentro del cementerio, destaca la disposición ordenada de las tumbas y los monumentos funerarios, dispuestos en filas regulares que sugieren una solemnidad y un respeto por los difuntos. La vegetación, compuesta principalmente por árboles de follaje denso, modula la luz y crea zonas de sombra que acentúan la atmósfera melancólica del lugar. Se aprecia una cierta abundancia de arboleda, lo cual contrasta con la rigidez geométrica de las lápidas. En el plano más alejado, se vislumbran edificios urbanos, delineando el horizonte con sus siluetas y chimeneas que sugieren actividad industrial o doméstica. La ciudad aparece difusa, casi como un telón de fondo, lo que enfatiza la separación entre el mundo de los vivos y el reino de los muertos. El uso del color es notablemente apagado, dominando tonos terrosos y grises que refuerzan la sensación de tristeza y desolación. La pincelada es suelta y expresiva, capturando la textura de las piedras, la densidad de la vegetación y la atmósfera brumosa del lugar. Más allá de la mera representación descriptiva, la obra parece aludir a los eventos históricos que marcaron el origen del cementerio: las víctimas de la Revolución Francesa, ejecutadas en la puerta del Trono y enterradas aquí. La muralla, por tanto, no solo delimita un espacio físico, sino que también simboliza una barrera entre la violencia política y el lugar de descanso eterno. La disposición ordenada de las tumbas podría interpretarse como un intento de imponer orden a la desorganización de la muerte y del sufrimiento. El paisaje urbano en la distancia, aunque difuso, recuerda la vida que continúa más allá de este espacio dedicado al recuerdo y al duelo. La pintura invita a la reflexión sobre la fragilidad de la existencia humana y la inevitabilidad de la muerte, así como sobre el peso de la historia y sus consecuencias.
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The Picpus cemetery and the Field of Martyrs, where the victims of the Revolution, guillotined at the Throne Gate, were buried; Le cimetière de Picpus et le champs des Martyrs, où furent enterrées les victimes de la Révolution, guillotinées à la barrière du Trône — Victor Marec
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Dentro del cementerio, destaca la disposición ordenada de las tumbas y los monumentos funerarios, dispuestos en filas regulares que sugieren una solemnidad y un respeto por los difuntos. La vegetación, compuesta principalmente por árboles de follaje denso, modula la luz y crea zonas de sombra que acentúan la atmósfera melancólica del lugar. Se aprecia una cierta abundancia de arboleda, lo cual contrasta con la rigidez geométrica de las lápidas.
En el plano más alejado, se vislumbran edificios urbanos, delineando el horizonte con sus siluetas y chimeneas que sugieren actividad industrial o doméstica. La ciudad aparece difusa, casi como un telón de fondo, lo que enfatiza la separación entre el mundo de los vivos y el reino de los muertos.
El uso del color es notablemente apagado, dominando tonos terrosos y grises que refuerzan la sensación de tristeza y desolación. La pincelada es suelta y expresiva, capturando la textura de las piedras, la densidad de la vegetación y la atmósfera brumosa del lugar.
Más allá de la mera representación descriptiva, la obra parece aludir a los eventos históricos que marcaron el origen del cementerio: las víctimas de la Revolución Francesa, ejecutadas en la puerta del Trono y enterradas aquí. La muralla, por tanto, no solo delimita un espacio físico, sino que también simboliza una barrera entre la violencia política y el lugar de descanso eterno. La disposición ordenada de las tumbas podría interpretarse como un intento de imponer orden a la desorganización de la muerte y del sufrimiento. El paisaje urbano en la distancia, aunque difuso, recuerda la vida que continúa más allá de este espacio dedicado al recuerdo y al duelo. La pintura invita a la reflexión sobre la fragilidad de la existencia humana y la inevitabilidad de la muerte, así como sobre el peso de la historia y sus consecuencias.