Icon of the Mother of God Burning Bush
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En la parte superior, se observa un registro de figuras masculinas, presumiblemente profetas o apóstoles, cada uno sosteniendo lo que parecen ser tablillas con inscripciones. Sus rostros expresan solemnidad y devoción, mientras que sus gestos apuntan hacia el evento central representado en la sección superior del arco. La uniformidad en su vestimenta y pose contribuye a una sensación de orden cósmico.
El arco central domina la composición. En su interior, se aprecia una estructura arquitectónica elaborada, posiblemente un templo o santuario, con una rica ornamentación que contrasta con la sencillez de las figuras. Dentro del santuario, una figura femenina, ataviada con vestimentas suntuosas y rodeada de un halo luminoso, parece estar en actitud de oración o contemplación. Sobre ella, se visualiza una representación estilizada de fuego, que recuerda a un arbusto en llamas, simbolizando quizás la presencia divina o una revelación trascendental.
En los laterales del arco, dos figuras masculinas, con barbas largas y vestimentas distintivas, parecen observar la escena central con reverencia. Sus posturas sugieren respeto y asombro ante lo que presencian.
La parte inferior de la pintura presenta un grupo de personajes reunidos alrededor de una estructura elevada, posiblemente un balcón o plataforma. Se distinguen figuras con indumentaria rica y elaborada, incluyendo una figura central vestida con ropajes reales o eclesiásticos. La multitud parece estar participando en algún tipo de ceremonia o celebración. La disposición de las figuras sugiere una jerarquía social y religiosa.
El uso del color es significativo: el rojo predomina en la indumentaria de varias figuras, simbolizando quizás la pasión, el sacrificio o la realeza. El azul, presente en los detalles arquitectónicos, evoca lo celestial y lo divino. La paleta cromática, aunque limitada, contribuye a crear una atmósfera de solemnidad y misterio.
Subtextualmente, esta pintura parece explorar temas de revelación divina, intercesión maternal, y la relación entre el cielo y la tierra. El fuego que envuelve a la figura femenina podría interpretarse como un símbolo de purificación o iluminación espiritual. La arquitectura elaborada del santuario sugiere una conexión con lo sagrado y lo eterno. La multitud reunida en la parte inferior podría representar la comunidad de creyentes, testigos de este evento trascendental. En general, la obra transmite una sensación de profunda devoción y veneración hacia una figura central que parece ser mediadora entre el mundo terrenal y el divino.