Reseña de "Los cuentos del posadero" de Walter Scott, resumen
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Esta es una reseña crítica, escrita en 1817, en la que el autor analiza anónimamente sus propias obras publicadas en la serie "Cuentos de un posadero" ("El Enano Negro" y "Los Puritanos"). La obra es única porque el autor actúa como un crítico externo, examinando imparcialmente los defectos de la composición, discutiendo los prototipos históricos de los personajes y defendiendo sus puntos de vista sobre los conflictos religiosos en Escocia.
Anonimato y principios de construcción de la trama
El autor comienza reconociendo que las "Historias" son, sin duda, obra del creador de "Waverley" y "Guy Mannering". El escritor mantiene el anonimato, pero su estilo lo delata. La característica clave de estas novelas es el uso de prototipos de la vida real para crear personajes. El lector percibe intuitivamente la diferencia entre una imagen ficticia y una extraída de la vida real.
El crítico señala una debilidad en la estructura argumental: el autor sacrifica la lógica en aras del dramatismo. Las novelas parecen un hilo conductor con episodios vívidos pero inconexos. Otro fallo significativo es la pasividad de los protagonistas. Waverley y Bertram no controlan los acontecimientos, sino que simplemente se someten a las circunstancias y a la intervención de personajes secundarios. Este enfoque permite al escritor describir el entorno circundante con detalle a través de la percepción del observador, pero priva al personaje principal del interés del público. El autor admite que a menudo sacrifica la caracterización en aras del sabor histórico.
El cuento "El Enano Negro"
La primera parte del ciclo comienza con un prefacio del profesor ficticio Jedediah Cleishbotham. La historia gira en torno al encuentro entre dos cazadores — Laird Earnscliff y el granjero Hobbie Eliot — y una misteriosa criatura en el páramo. Se trata del Enano Negro, un misántropo que rechaza toda ayuda. Se construye una cabaña de piedras, dotada de poderes sobrenaturales.
El texto cita un prototipo real del héroe: el ermitaño David Ritchie, quien vivía junto al río Tweed. Su fealdad y reclusión inspiraban terror supersticioso entre los lugareños, a pesar de su notable inteligencia. En la novela, el enano se ve involucrado en el destino de Isabella Vere, cuyo padre quiere casarla con un hombre al que no ama, en nombre de las intrigas políticas jacobitas.
La trama está repleta de secuestros y batallas. El forajido Westburnflat incendia la casa del granjero Eliot y rapta a la prometida de Hobbie. Finalmente, el enano, que resulta ser un noble adinerado y desilusionado con la humanidad, interrumpe la boda de Isabella, descubre la trama y desaparece. El crítico califica el final de precipitado y la historia de melodramática, aunque destaca las acertadas escenas de género sobre la vida de los granjeros fronterizos.
Los puritanos: base histórica y el anciano del cementerio
La segunda novela de la serie, "Los Puritanos" (originalmente "Vieja Mortalidad"), es considerada por el autor como más significativa. El título deriva del apodo de una persona real, Robert Paterson. Este entusiasta religioso vagó por Escocia durante más de treinta años, restaurando las lápidas de los presbiterianos que murieron luchando contra el gobierno de los Estuardo. Sus historias supuestamente sirvieron de inspiración para el libro.
La acción se desarrolla durante el reinado de Carlos II, cuando los presbiterianos eran perseguidos. La trama comienza con una revista militar ("wappenshaw"), donde los sirvientes de Lady Margaret Bellenden intentan hacerse pasar por un destacamento militar. Un incidente cómico con Goosey Gibbie, quien pierde su caballo, desencadena una serie de sucesos trágicos.
Conflicto entre Henry Morton y John Belfour
El protagonista, Henry Morton, se ve involucrado accidentalmente en la rebelión. Se desata una escaramuza en una posada entre el sargento Bothwell, soldado de la Guardia Real, y un desconocido de aspecto sombrío. Este vence al sargento en un forcejeo. Más tarde se revela que este desconocido es John Belfour de Burley, uno de los asesinos del arzobispo Sharpe, un fanático Covenanter. Morton, recordando la amistad de su padre con Belfour, le proporciona alojamiento para pasar la noche, por lo que es arrestado.
La crítica se detiene extensamente en la escena del registro de la casa de Milnwood. La anciana sirvienta Mose Hedrig, fanática religiosa, frustra un intento de sobornar a los dragones con sus denuncias de los "filisteos" (soldados). Este episodio demuestra la maestría de la autora para transmitir la lengua vernácula y las costumbres de la época.
Guerra Civil: Drumclog y el puente Bothwell
Morton se salva de la ejecución gracias a la intervención de Lord Evandale y Edith Bellenden. Sin embargo, el héroe pronto se encuentra en el campamento rebelde. Se describe la Batalla de Drumclog, donde las fuerzas reales bajo el mando de John Graham Claverhouse son derrotadas. El episodio central es el duelo entre el sargento Bothwell y Belfour. Bothwell muere, negándose a implorar clemencia.
El autor del artículo analiza la precisión histórica de la descripción de los Covenanters. Reconoce que los retrató como fanáticos crueles que mataban prisioneros, creyendo que era un acto piadoso. Cita registros históricos que confirman que los verdaderos rebeldes creían en un mandato divino para destruir a los enemigos de la fe ("Acanes").
La discordia reina en el bando rebelde. Los presbiterianos moderados se enfrentan a los cameruneses extremistas. Morton intenta poner orden en el ejército, pero sin éxito. Los rebeldes son derrotados en la batalla del Puente de Bothwell. Morton se exilia.
Imágenes de personajes históricos
Se presta especial atención al retrato del coronel Claverhouse (vizconde de Dundee). En la novela, se le describe como un hombre de aspecto atractivo, digno de un retrato femenino, pero con una voluntad de hierro y crueldad. El crítico señala que esta imagen es contradictoria: para algunos, es un héroe y leal servidor del rey, mientras que para otros, un verdugo sanguinario. Se presentan pruebas de que el verdadero Claverhouse podía ser misericordioso, pero a menudo actuaba con crueldad al cumplir las órdenes del gobierno.
John Belfour (Burley) también tiene un prototipo histórico. El autor enfatiza que el verdadero Belfour no era tanto un fanático religioso como un soldado cruel, pero en la novela se le otorgan los rasgos de un oscuro entusiasta del drama.
El final de la novela
Años después, Morton regresa a su tierra natal. La situación política ha cambiado. Su rival, Lord Evandale, quien perdonó la vida a Lady Margaret y Edith, planea casarse con la heroína. Sin embargo, la llegada de Morton interrumpe la boda. Belfour, completamente enloquecido por el fanatismo, tiende una emboscada y mata a Evandale. Belfour muere en la pelea. Morton se casa con Edith.
Controversia religiosa y justificación del estilo
En la sección final del artículo, el autor responde a las acusaciones de profanar las Escrituras. Los críticos lo acusaron de poner citas bíblicas en boca de personajes cómicos o villanos. El escritor argumenta que no satiriza la religión, sino la hipocresía y el fanatismo. Establece una clara distinción entre los presbiterianos moderados (precursores de la Iglesia de Escocia moderna) y los cameronianos, sectarios que rechazaban toda autoridad secular.
La sátira se dirige específicamente a quienes usaron citas bíblicas para disfrazar su ambición personal y su crueldad. El autor insiste en que la verdad histórica exigía demostrar la insensatez de las guerras religiosas, cuando la ignorancia de los predicadores condujo a la gente a la destrucción. El artículo concluye afirmando que tales fanáticos desaparecieron hace mucho tiempo, y que la iglesia moderna no debería tomar esta crítica como algo personal.
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