"La campesina de Getafe" de Lope de Vega, resumen
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Esta obra de un dramaturgo español explora los prejuicios de clase, las emociones genuinas y el poder del ingenio femenino. Escrita en 1609, es un ejemplo notable de la clásica comedia de intriga.
Separación y nuevos encuentros
Don Félix se ve obligado a abandonar Madrid precipitadamente. Viaja a Sevilla por negocios. El señor deja atrás a su amada doña Ana. La despedida está llena de lágrimas y fervientes votos. Doña Ana está angustiada, sospechando una posible infidelidad. Doña Ana le ordena a su criado Lope que vigile de cerca a su prometido. Lope promete proteger a su amo de los encantos de las bellezas sevillanas. Don Pedro permanece en Madrid. Este persistente rival de Don Félix anhela casarse con doña Ana.
En el pueblo de Getafe, Inés, una joven campesina, comparte su dolor con su amiga Pascuala. La joven está triste. Ha abandonado su trabajo y evita a los pretendientes locales. Inés le confiesa sus sentimientos. Durante un viaje a Madrid, conoció a un caballero ricamente vestido. El dandi lucía enormes puños, olía a perfume y la besó con valentía. Este noble era Don Félix. Al regresar a casa, Inés perdió la paz.
El campesino Hernando está apasionadamente enamorado de Inés. Se viste con lujos e intenta por todos los medios atraer su atención. Ella lo rechaza bruscamente. Sus caminos se cruzan en una posada de Getafe. Por un descuido de Lope, el caballo de Don Félix pierde una herradura. Mientras el herrero está ocupado, Don Félix se fija en dos campesinas. Reconoce a Inés. La muchacha se siente avergonzada, pero ansiosa por conversar.
Una diligencia trae estudiantes y damas nobles de visita. Inés interpreta una danza y una canción campesinas para ellos. Don Félix queda prendado de su gracia. Lope informa de la prontitud del caballo. Don Félix ordena que le preparen alojamiento para pasar la noche. Queda cautivado por la campesina. El caballero decide quedarse en el pueblo. Inés le promete una cita nocturna en la vieja muralla tras su casa.
Esa noche, Don Félix llega al lugar acordado. La llegada de los vecinos, Hernando y Bartolomé, amenaza con interrumpir la reunión. Lope salva la situación con una astuta treta. Un sirviente informa a los campesinos de la pérdida de una bolsa. Les pide ayuda para encontrarla. Mientras los campesinos vagan en la oscuridad, Don Félix conversa con Inés. Promete casarse con ella. Inés duda de la sinceridad del noble. El amanecer obliga a los amantes a separarse. Mientras tanto, Don Pedro se entera de la marcha de su rival. Corre a Madrid para ver a Doña Ana.
Intrigas en Madrid
Pasan dieciséis meses. Inés sufre la larga separación. Don Félix solo estuvo ocho días en Getafe y luego se fue. Un transeúnte le trae a Inés una noticia desgarradora. Resulta que Don Félix regresa de Sevilla a Madrid. Va a casarse con la adinerada doña Ana. Inés toma la desesperada decisión de ir a la capital. El devoto Hernando la sigue.
En Madrid, Lope le cuenta a Doña Ana historias fantásticas sobre la vida justa de su amo en Sevilla. Al poco rato, Inés llega al patio, llorando desconsoladamente. Inés se disfraza de una ingenua aldeana, Gila de Sayago. Convence a todos de que ha perdido a su amado burro. Doña Ana se apiada de ella y toma a Gila a su servicio. Don Félix regresa a Madrid. Hernando se ofrece como su cochero.
Doña Ana envía a Inés a Don Feliz con un regalo. Le regala camisas bordadas con sus propias manos. Al ver a su antigua amante convertida en sirvienta, el noble queda asombrado. Inés imita hábilmente a la ingenua Gila. Cuenta una historia ficticia sobre un noble que la traicionó. Don Feliz le regala a Doña Ana un lujoso carruaje, conducido por Hernando.
Inés decide tomar medidas decisivas. Le entrega en secreto a doña Ana una carta falsificada. El autor anónimo afirma que el novio es de ascendencia morisca. La carta afirma que el abuelo de don Félix se llamaba Zulema y vendía pan de jengibre. El abuelo de Lope supuestamente se llamaba Arambel Muley. Las autoridades están preparando un decreto de exilio para los moriscos. Don Urbano queda horrorizado por lo que lee. Inés, generosamente, echa leña al fuego, confirmando estos absurdos rumores.
Cuando Don Félix llega a ver a su novia, es recibido con gélido desdén. Don Urbano y Doña Ana rechazan el matrimonio. El sirviente Ramírez insulta a Don Félix a través de la puerta cerrada. Inés se burla de su antiguo amante desde la ventana. El ofendido Don Félix confronta a Don Pedro. Creyéndolo el autor de la vil calumnia, desenvaina su espada. Se produce una acalorada discusión. Los adversarios están listos para entablar un sangriento duelo.
Engaños y revelaciones
Gracias a los esfuerzos de Inés, el compromiso se rompe. Sin embargo, Don Félix encuentra rápidamente una nueva esposa. Le propone matrimonio a Doña Elena, hija del acaudalado Señor Fulgencio. Inés idea un nuevo y audaz plan. Le pide mil escudos a Doña Ana. La campesina se disfraza con un magnífico traje de hombre. Se hace pasar por Don Juan. Es primo de Elena, recién llegado de la India. Anteriormente se creía que Don Juan había muerto en un ataque pirata.
Inés finge ser una navegante audaz con brillantez. Describe vívidamente el abordaje, los disparos y el milagroso rescate del barco. La llegada de Don Juan arruina los planes de Don Félix. Don Fulgencio cancela la boda. Previamente había prometido entregar a su hija a su sobrino. Elena olvida al instante a Don Félix. Se enamora de su galante primo. Hernando reconoce a Inés vestida de hombre. La muchacha interrumpe furiosa al cochero: "¡Fuera de aquí! ¡O te mato!".
Don Feliz se queda sin nada. Deambula cerca de la casa de Doña Ana. Hidalgo espera implorar perdón. Lope le da una extraña noticia. Un sirviente vio a la campesina Gila en el carruaje junto a Elena. Don Feliz se encuentra con Inés. La muchacha se quita la máscara de sirvienta y declara abiertamente: "¡Inés, soy Inés, no Gila!". Se ríe del caballero engañado.
Durante la conversación, Inés juega su carta de triunfo. Reclama el generoso regalo de Don Juan. Supuestamente, su primo le trajo una dote colosal de Lima: cuarenta mil ducados de oro de sus tíos adinerados. La avaricia y el orgullo herido prevalecen. Don Félix cree en esta astuta estratagema. Decide casarse con Inés. Hidalgo cree que la riqueza compensará con creces el origen campesino de la novia. Le ordena a Lope que traiga a Inés inmediatamente en un carruaje.
Llega la hora del desenlace final. Todos los participantes en los acontecimientos se reúnen en casa de Don Fulgencio. Doña Ana anuncia su compromiso con Don Pedro. Don Urbano bendice esta unión. Los rivales se reconcilian. Don Félix presenta solemnemente a Inés como su legítima esposa. Espera recibir los cuarenta mil ducados prometidos. Inesperadamente, un sirviente trae una carta y pertenencias de Sevilla. Entre el equipaje hay un loro y un mono. La carta fue escrita por el verdadero Don Juan.
El mensaje habla del retraso del verdadero primo. Aún no ha llegado a Madrid. Doña Ana revela la verdad a los reunidos. Declara: «No fue ella quien os engañó, sino Inés, disfrazada de Don Juan». Los rumores sobre su origen morisco también resultaron ser la invención de una astuta campesina. Don Félix se da cuenta de la magnitud de su fracaso. Ha sido cruelmente engañado, privado de su dote y rechazado por novias nobles.
Inés ofrece a su esposo el consuelo de su amor y virtud. Don Félix reconoce la desesperanza de la situación y elogia la increíble inteligencia de la muchacha. Hidalgo se resigna a su destino y acepta públicamente a Inés como su esposa. El cochero, Hernando, recibe a su doncella, Julia, como esposa. El fiel Lope pide una recompensa por diez años de servicio y espera una boda rápida. Inés proclama un final feliz para la historia.
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