"Jóvenes" de Rodion Beletsky, resumen
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La obra "Jóvenes" de Rodion Beletsky es una comedia de cámara de situaciones que explora la dinámica de la amistad masculina y la transformación de los hábitos de un soltero al enfrentarse a la voluntad de una mujer. Escrita en el género del drama doméstico contemporáneo, la obra se centra en el infantilismo de los hombres adultos y las paradojas de las relaciones románticas que se desarrollan en la intimidad de un apartamento urbano.
Acto uno: Una búsqueda nocturna y un invitado inesperado
La acción comienza de noche en el apartamento de Vasya, donde tres viejos amigos están sentados alrededor de una mesa puesta: Vasya, el amo de la casa, Zhenya, el mujeriego, y la tímida Dimochka. Vodka y aperitivos están sobre la mesa, creando el ambiente de una típica reunión de hombres. Vasya, cuya esposa está temporalmente ausente, y Zhenya intentan encontrar compañía femenina para la noche consultando sus contactos. Su diálogo está lleno de ironía y bromas mutuas: Vasya busca sin éxito el número de teléfono de cierta chica "con ojos", pero recuerda que se casó con un asesino, y Zhenya presume de aventuras míticas, que Vasya desmiente inmediatamente como mentiras.
Dimochka, quien recientemente rompió con su novia, Lenochka, se hace el moralista, instando a sus amigos a calmarse y simplemente tomar una copa. Sin embargo, Zhenya y Vasya insisten, exigiendo a Dimochka que les entregue su libreta de direcciones. Después de una discusión juguetona y acusaciones de ingratitud (los amigos le recuerdan a Dimochka los pantalones de chándal que les regaló de niños y un libro de Schopenhauer), Dimochka cede. En su libreta de direcciones, los amigos encuentran el número tachado de una tal Katya. Vasya y Zhenya inmediatamente teorizan que Katya es una prostituta cuyo número Dimochka tachó por remordimiento. A pesar de las protestas y la ira de Dimochka, quien finalmente se va a dormir a la habitación de al lado, los amigos deciden llamar al número que encontraron.
Zhenya se hace cargo de las negociaciones. Una chica contesta el teléfono y acepta ir a Tushino, en el número 9 de la calle Geroev Panfilovtsev, para "leer libros" en compañía de jóvenes inteligentes. Los amigos se alegran, pero de inmediato se enfrentan a un problema financiero: están convencidos de que la chica es una prostituta y empiezan a contar el dinero. Vasya está dispuesto a sacrificar el dinero que había reservado para un televisor, siempre que él se adelante.
Pronto aparece Katya, una chica alta y elegantemente vestida. Zhenya y Vasya la reciben con tragos de vodka, pero ella se niega. Los amigos se comportan con naturalidad, insinuando un pago y una "sesión", que Katya acepta irónicamente, siguiéndole el juego. Vasya intenta acompañarla al dormitorio, pero Zhenya, astutamente, encierra a su amigo en la habitación y se aísla con su invitado. Un momento después, Zhenya sale del dormitorio a gatas, agarrándose la cabeza: le habían golpeado con una bandeja de hierro que Vasya había colgado en la pared como decoración.
La situación cambia drásticamente. Katya muestra su pasaporte, que revela que es menor de dieciocho años (le faltan dos semanas para cumplir los 18) y que su padre es mayor de policía. Amenaza con encarcelar a sus amigos por abuso de menores y chantaje. Vasya y Zhenya entran en pánico. Katya toma el control: los obliga a quedarse quietos, a tumbarse en el suelo e incluso a cantar la canción "Recuerdo un momento maravilloso".
Un Dimochka soñoliento, en calzoncillos, emerge del alboroto. Resulta que él y Katya se conocen: ella se enamoró de él tras verlo en el escaparate y buscó con insistencia un encuentro, mientras que Dimochka evitaba sus insinuaciones. Katya acusa a Dimochka de enviar a sus groseros amigos tras ella. Le da un ultimátum: o Dimochka se casa con ella o sus amigos irán a la cárcel. Dimochka intenta resistirse, alegando que prefiere mujeres modestas, no comandantes con faldas, pero bajo la presión de sus amigos, que temen ser procesados, y de la propia Katya, cede. La escena termina con Dimochka y Katya besándose, mientras Vasya discute con envidia la permisividad de las mujeres.
Acto II: Esclavitud doméstica y rebelión
Tiempo después, los acontecimientos se trasladan al apartamento de Katya. Dimochka aparece bajo una luz completamente nueva: con delantal, aspiradora y plancha en la mano, ocupado con las tareas del hogar mientras escucha la televisión. Zhenya y Vasya vienen de visita. Vasya lleva la cabeza vendada, resultado de un conflicto con su esposa, quien lo echó de casa. Sus amigos pillan a Dimochka planchando y empiezan a burlarse de su condición de dominado, representando una escena de dos amas de casa chismosas hablando de la serie de televisión "Santa Bárbara".
Dimochka intenta defender su estilo de vida, afirmando que está felizmente casado, pero sus amigos lo delatan rápidamente. Zhenya le da un sostén "demasiado grande para que crezca", y Vasya le da una mancuerna pesada, insinuando su masculinidad perdida. Presionado por sus amigos, Dimochka admite estar cansado del control total de Katya, quien decide todo por él, incluso le compra una impresora en lugar de los esquís que tanto ansiaba. Declara estar listo para rebelarse.
En ese momento, Katya regresa. Dimochka, incitado por sus amigos escondidos tras la cortina, intenta demostrar su determinación: rechaza la barra de chocolate, es grosero y declara que sus amigos vendrán cuando quieran. Katya, manteniendo la calma, da un ultimátum y se va, supuestamente a ver a su madre, diciendo a modo de despedida: «Estás celebrando demasiado pronto».
A solas, los hombres celebran su "liberación". Dimochka bebe vodka con aires de grandeza, enciende un cigarrillo y llama a su vieja amiga Lyuba para concertar una cita. Se pone unas botas de vaquero y un sombrero, presentándose como "Billy el Niño". Los amigos se preparan para salir a divertirse, pero descubren que la puerta principal está cerrada por fuera y que faltan las llaves.
Cunde el pánico. Vasya supone que Katya ha ido a la policía a denunciarlos como ladrones. Un intento de derribar la puerta de hierro fracasa, y Vasya sufre una leve conmoción cerebral. La situación se agrava aún más con una llamada telefónica: una voz masculina se presenta como el Mayor Kobelin, el oficial de guardia, y pregunta quién está en el apartamento. Los amigos están seguros de que han enviado una patrulla a recogerlos.
Por la ventana, ven que se detiene una furgoneta policial y los agentes entran en el edificio. Preparándose para lo peor, el trío decide afrontar su destino con dignidad, aunque sus ideas sobre la dignidad difieren: Vasya quiere defenderse con una plancha, mientras que Zhenya sugiere simplemente sentarse en sillas. Dimochka, envalentonado por el alcohol, se lanza a la batalla con una mancuerna en las manos.
En el momento de mayor tensión, la puerta se abre y Katya entra, completamente equipada para esquiar. Resulta que le compró a Dimochka los esquís con los que había soñado, y todo el asunto con la policía fue una broma: la policía había ido a la fiesta de cumpleaños del vecino, y la llamada del "alcalde" era una broma. Además, Katya había logrado pasar por casa de la esposa de Vasya y resolver su disputa doméstica devolviéndole las llaves.
Dimochka, impactado por este giro de los acontecimientos y el regalo, finalmente se derrite. Se da cuenta de que Katya lo ama de verdad y se preocupa por él, aunque a su manera peculiar. El conflicto se resuelve, los amigos son perdonados. Al final de la obra, Zhenya y Vasya, al ver a la pareja besarse, reanudan el romance familiar: «Recuerdo un momento maravilloso, cuando apareciste ante mí. Como una visión fugaz, como un genio de pura belleza…».
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