Palma il Giovane – Crucifixion of Christ with the Madonna and Saint John the Evangelist
Ubicación: Academy Carrara (Accademia Carrara), Bergamo.
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A ambos lados de la cruz, se distinguen dos figuras femeninas. A la izquierda, una mujer vestida con un manto azul oscuro observa la escena con una expresión de profunda tristeza y resignación. Su postura es modesta, casi sumisa, sugiriendo una aceptación silenciosa del destino trágico que se desarrolla ante ella. A la derecha, otra figura femenina, ataviada con un manto rojo intenso, se inclina hacia adelante en un gesto de angustia palpable. Sus manos están alzadas en señal de desesperación o súplica, transmitiendo una emoción más activa y visceral que la de su compañera.
El fondo es deliberadamente oscuro, casi negro, salpicado por puntos luminosos que recuerdan a las estrellas. Esta oscuridad no solo intensifica el dramatismo del momento, sino que también crea un espacio simbólico, sugiriendo una trascendencia o conexión con lo divino. La ausencia de otros personajes en la composición acentúa la intimidad y la carga emocional de la escena.
El uso de la luz es fundamental para la interpretación de esta obra. No se trata de una iluminación uniforme; más bien, se concentra en el cuerpo del crucificado y en los rostros de las figuras femeninas, resaltando su sufrimiento y su conexión con el evento central. La paleta de colores es limitada pero efectiva: el azul oscuro y el rojo intenso contrastan con la blancura de la tela que cubre al hombre crucificado, creando una tensión visual que refuerza la atmósfera emocional.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de pérdida, sacrificio, fe y compasión. La disposición de las figuras sugiere una jerarquía: Cristo en el centro, como figura central del sufrimiento; las mujeres a sus lados, representando diferentes facetas de la respuesta humana al dolor – la resignación silenciosa y la desesperación activa. La arquitectura que enmarca la escena evoca un contexto religioso, pero también puede interpretarse como una representación simbólica de la estructura social y cultural que define el destino del individuo. La oscuridad del fondo invita a la reflexión sobre lo desconocido, sobre el misterio de la muerte y la promesa de redención.