Federico Barocci – Saint Jerome
Ubicación: Borghese gallery, Rome (Galleria Borghese).
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En esta composición pictórica, observamos a un hombre de edad avanzada, con barba canosa y expresión contemplativa, situado en lo que parece ser una cueva o ermita rocosa. La figura central se encuentra sentada sobre una estructura rudimentaria, posiblemente una cesta o taburete, y sostiene un libro abierto en una mano mientras la otra descansa sobre un objeto cruciforme. Un cráneo humano reposa cerca de él, a la derecha, como si estuviera apoyado sobre el mismo soporte que sirve de asiento.
La iluminación es dramática, con un fuerte contraste entre las zonas iluminadas y las sumidas en la penumbra. Una ventana, ubicada en la parte superior central del plano, emite una luz intensa que ilumina parcialmente al hombre y los objetos cercanos, creando un efecto de claroscuro muy marcado. Esta luz resalta el tejido rojo intenso de su túnica, contrastando con la oscuridad circundante.
La composición se caracteriza por una sensación de introspección y soledad. La cueva, como espacio aislado del mundo exterior, sugiere un lugar de retiro espiritual y meditación. El libro abierto alude a la erudición y el estudio religioso, mientras que el cráneo es un memento mori, una recordatorio constante de la mortalidad humana y la fugacidad de la vida terrenal. La presencia del objeto cruciforme refuerza la connotación religiosa de la escena, sugiriendo una conexión con la fe y el sacrificio.
El autor ha empleado una técnica que enfatiza la textura y el volumen de las superficies: la roca rugosa de la cueva, el brillo del tejido, la frialdad del hueso. La disposición de los elementos en el espacio contribuye a crear una atmósfera de recogimiento y solemnidad. El hombre no mira directamente al espectador; su mirada está dirigida hacia un punto indefinido, sumergiéndolo en sus pensamientos y evocando una sensación de misterio y trascendencia. Se intuye una vida dedicada al estudio y la contemplación, marcada por la conciencia de la propia finitud.