Henrik Münnichhofen – Magnus Gabriel De la Gardie (1622-1686), Maria Eufrosyne av Pfalz-Zweibrücken (1625-1687)
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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La mujer, a la izquierda, viste un vestido de tonos dorados y marrones, con una estructura amplia y voluminosa que sugiere riqueza y opulencia. Su expresión es serena, casi inexpresiva, y sostiene un abanico cerrado, un atributo común en los retratos femeninos de la época, simbolizando a menudo virtud y control. La luz incide sobre su rostro y el tejido del vestido, creando contrastes que acentúan su figura.
El hombre, a su derecha, porta una elaborada vestimenta con detalles dorados y encajes, indicativos de su estatus noble. Su postura es más rígida que la de la mujer, y su mirada se dirige hacia adelante, transmitiendo un aire de autoridad y determinación. Un manto o capa drapeado sobre sus hombros añade monumentalidad a su figura.
El fondo presenta una arquitectura clásica con columnas y barandillas, sugiriendo un entorno palaciego o señorial. En los laterales, macetas con flores y plantas aportan un toque de naturaleza, aunque de manera controlada y estilizada. Un pequeño perro, situado en la parte inferior izquierda, añade un elemento de domesticidad y familiaridad a la escena.
La iluminación es clara y uniforme, sin sombras dramáticas, lo que contribuye a la atmósfera formal y solemne del retrato. La paleta cromática se centra en tonos cálidos como el dorado, el marrón y el crema, creando una sensación de riqueza y elegancia.
Más allá de la mera representación física, esta pintura parece transmitir un mensaje sobre el poder, la virtud y la estabilidad familiar. El pedestal, la vestimenta lujosa y las expresiones serenas sugieren una imagen cuidadosamente construida para proyectar autoridad y legitimidad. La presencia del perro podría interpretarse como un símbolo de lealtad y fidelidad conyugal. En conjunto, la obra busca consolidar el estatus social de los retratados y perpetuar su memoria a través del arte.