Unknown painters – Ferdinand (1655-1730), Prince of Kurland
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El rostro del retratado es sereno, casi melancólico. Sus ojos, de expresión penetrante, miran directamente al espectador, estableciendo una conexión sutil pero firme. La luz incide sobre su cara, resaltando la textura de la piel y los detalles de sus rasgos: un perfil definido, labios finos y una ligera sombra que acentúa la profundidad de su mirada. El cabello, largo y ondulado, cae a ambos lados del rostro en un estilo característico de la época. Un elaborado encaje blanco adorna su cuello, contrastando con el oscuro color de su atuendo y aportando un toque de refinamiento.
La paleta cromática es dominada por tonos oscuros: grises, negros y marrones, interrumpidos por el rojo intenso de la capa y los destellos plateados de la armadura. Esta elección contribuye a crear una atmósfera solemne y formal. La pincelada es visible, especialmente en las áreas más oscuras del fondo, lo que sugiere un enfoque realista pero no excesivamente detallado.
Más allá de la representación literal, el retrato transmite una sensación de autoridad y dignidad. La armadura, aunque simbólica en este contexto, alude a un papel activo en asuntos de estado o militares. La expresión facial, contenida y reflexiva, podría interpretarse como indicativa de una personalidad compleja, marcada por la responsabilidad y quizás alguna preocupación inherente a su posición. El fondo neutro desvía la atención hacia el sujeto, reforzando la idea de individualidad y singularidad. En definitiva, se trata de un retrato que busca inmortalizar no solo la apariencia física del retratado, sino también su estatus social y su carácter.