David Dalby of York – Signal, a Grey Arab, with a Groom in the Desert
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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El caballo ocupa un lugar prominente en la escena, su anatomía representada con detalle y realismo. Su postura sugiere una mezcla de alerta y tranquilidad; parece estar atento a algo fuera del encuadre, mientras que al mismo tiempo se muestra relajado bajo la supervisión de su cuidador. La correa que lo une al hombre refuerza esta relación de dependencia y control.
El hombre, situado en el extremo izquierdo de la composición, está de espaldas al espectador, ofreciendo una visión parcial de su atuendo: un turbante blanco, túnica azul oscuro con detalles anaranjados y pantalones holgados del mismo color. Su postura es serena, casi contemplativa, sugiriendo una conexión íntima con el animal y con el entorno que le rodea.
La paleta cromática se caracteriza por tonos cálidos: ocres, dorados y amarillos que evocan la atmósfera árida del desierto. El cielo, pintado en tonos grises y azules oscuros, contrasta con la luminosidad de la tierra, creando una sensación de profundidad y vastedad. La pincelada es fluida y naturalista, contribuyendo a la verosimilitud de la escena.
Más allá de la representación literal, esta pintura parece explorar temas relacionados con el poder, la domesticación y la conexión entre el hombre y la naturaleza. El caballo, símbolo tradicional de nobleza y libertad, se encuentra sometido al control humano, pero también exhibe una belleza y dignidad intrínsecas. La figura del cuidador, anónima y distante, podría interpretarse como un representante de una cultura exótica o como un arquetipo del hombre que interactúa con el mundo natural. El desierto mismo, con su inmensidad y silencio, añade una dimensión simbólica a la obra, sugiriendo temas de soledad, perseverancia y adaptación. La luz tenue y dorada contribuye a crear una atmósfera melancólica y evocadora, invitando a la reflexión sobre la condición humana y el lugar del hombre en el universo.