Vladimir Borovikovsky – Portrait of Prince Alexander Kurakin
Ubicación: The State Tretyakov Gallery, Moscow (Государственная Третьяковская галерея).
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La paleta cromática es cálida, dominada por los tonos dorados y ocres del chaqué, contrastando con el azul profundo del chaleco y el rojo intenso de la mesa cubierta. Esta combinación contribuye a una atmósfera de riqueza y solemnidad. La iluminación, aunque uniforme, resalta sutilmente los detalles del rostro y las galas, enfatizando su importancia.
El fondo es complejo y cargado de simbolismo. Se distingue un tapiz verde oscuro con adornos dorados que sugieren espacios palaciegos. A la derecha, una escultura en busto, presumiblemente de una figura femenina, se alza sobre un pedestal, posiblemente representando a su esposa o a una figura importante en su vida. En el plano más lejano, se vislumbra una arquitectura clásica, con cúpulas y torres que evocan grandeza y poderío imperial. La presencia de esta construcción arquitectónica difusa sitúa al retratado dentro de un contexto de autoridad y dominio territorial.
La disposición de los objetos en la composición también es significativa. El gran jarrón de porcelana blanca, decorado con motivos heráldicos, se erige como un símbolo de estatus y refinamiento. El manto púrpura que se desliza sobre su hombro refuerza aún más su posición privilegiada.
En términos subtextuales, la pintura transmite una imagen cuidadosamente construida de nobleza, poder e influencia. El retratado no solo es representado como un individuo distinguido por sus logros y su linaje, sino también como un miembro integral de una estructura social jerárquica y poderosa. La frialdad en su expresión sugiere una cierta distancia emocional, propia de la élite gobernante, mientras que la meticulosa atención al detalle en su vestimenta y entorno subraya el deseo de proyectar una imagen impecable de autoridad y prestigio. La composición, en su conjunto, funciona como un manifiesto visual del poder y la riqueza inherentes a su posición social.