Heinrich Zille – Old woman with dog wagon
Ubicación: Old and New National Galleries, Museum Berggruen (Alte und Neue Nationalgalerie, Museum Berggruen), Berlin.
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La figura femenina domina la parte central de la imagen. Su rostro, marcado por las arrugas y la expresión melancólica, transmite una sensación de fatiga y resignación. Viste ropas sencillas, de tonos oscuros y con un estampado horizontal que acentúa su postura ligeramente encorvada. El carro, toscamente construido, parece parte integral de su existencia, un instrumento de trabajo o transporte ligado a su sustento diario.
El perro, situado a su lado, comparte una expresión similar de quietud y paciencia. Su presencia añade una dimensión de compañía y lealtad a la escena, atenuando quizás la soledad que emana de la anciana. La relación entre ambos es palpable en sus posturas sincronizadas y en la cercanía física.
En el fondo, se distinguen dos bueyes o caballos tirando de un carro cargado con objetos cilíndricos, posiblemente barriles o troncos. Esta segunda pareja refuerza la temática del trabajo rural y la vida dedicada al esfuerzo físico. La casa visible a lo lejos, pequeña y humilde, sugiere una existencia modesta y arraigada en el entorno natural.
La paleta de colores es predominantemente terrosa, con tonos ocres, marrones y verdes que evocan la atmósfera rural y la conexión con la tierra. El uso de pinceladas sueltas y expresivas contribuye a crear una sensación de movimiento y vitalidad, a pesar del tono general de melancolía.
Más allá de la representación literal de una escena cotidiana, esta pintura parece explorar temas como el paso del tiempo, la dignidad en el trabajo manual, la soledad y la conexión con la naturaleza. La figura de la anciana, con su mirada perdida y su postura cansada, invita a reflexionar sobre la fragilidad humana y la perseverancia ante las dificultades de la vida. El carro, el perro y los animales de tiro se convierten así en símbolos de una existencia sencilla pero arraigada en la tradición y el trabajo duro. La obra, en su conjunto, transmite un sentimiento de quietud contemplativa y una profunda empatía hacia aquellos que viven al margen del bullicio urbano.