John Opie – Portrait of Rev. Edward Daniel Clarke (1769-1822)
Ubicación: Jesus College, Cambridge, UK
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La iluminación es teatral, con una luz focalizada que ilumina el rostro y parte del cuello y hombros, dejando el resto envuelto en sombras profundas. Esta técnica resalta los rasgos faciales: un semblante serio, de expresión contenida, con ojos dirigidos al frente, transmitiendo una sensación de introspección o quizás, severidad. La piel presenta una textura cuidada, evidenciando la atención del artista a la representación realista.
El hombre viste un atuendo formal que sugiere su posición social y profesional. Se distingue un cuello alto, posiblemente de encaje, sobre una camisa blanca inmaculada. Sobre él, se aprecia una capa o chal de color rojo intenso, con detalles en blanco que sugieren un forro o bordado. La disposición de la capa, drapeada sobre sus hombros, añade volumen y dinamismo a la figura, evitando una rigidez excesiva.
En el primer plano, a la izquierda del retrato, se vislumbra parcialmente un objeto oscuro, posiblemente un libro o documento, que podría aludir a su ocupación intelectual o religiosa. La presencia de este elemento, aunque difusa, introduce una capa adicional de significado, insinuando conocimientos y responsabilidades.
La paleta cromática es limitada pero efectiva: predominan los tonos oscuros –negro, marrón– contrastados con el blanco de la camisa y el rojo vibrante de la capa. Esta combinación genera un efecto visual impactante que enfatiza la dignidad del retratado.
Más allá de una simple representación física, el retrato parece buscar transmitir una imagen de autoridad, rectitud moral y erudición. La ausencia de sonrisas o gestos expresivos contribuye a esta impresión de seriedad y solemnidad. Se intuye un hombre comprometido con sus deberes, consciente de su posición en la sociedad y posiblemente, portador de una carga de responsabilidades. El retrato, por tanto, no es solo un documento visual, sino también una declaración sobre el carácter y la identidad del retratado.