Giovanni Paolo Panini – La expulsion de los mercaderes del tempo
Ubicación: Thyssen-Bornemisza Museum (El Museo de arte Thyssen-Bornemisza), Madrid.
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En el primer plano, una multitud se agita en diferentes direcciones. Hombres, mujeres y niños, vestidos con ropas que sugieren un contexto histórico indeterminado (aunque con elementos de la época barroca), son empujados o huyen apresuradamente. Algunos portan objetos personales, otros conducen animales –ovejas, perros–, indicando una situación de urgencia y desorden. La disposición de las figuras no es aleatoria; se aprecia un movimiento diagonal que guía la mirada hacia el centro de la composición.
En ese punto focal, una figura central, presumiblemente masculina, con vestimentas más elaboradas y una actitud enérgica, parece ser el agente desencadenante del desalojo. Levanta su mano en un gesto que podría interpretarse como orden o reprensión, dirigiendo la acción hacia los demás personajes. A su alrededor, se agolpan individuos de diferentes edades y expresiones: algunos muestran resistencia, otros miedo, y otros parecen resignados a su destino.
El fondo arquitectónico, aunque detallado, funciona más como un telón de fondo que como parte integral de la narrativa. La perspectiva es profunda, creando una sensación de vastedad y enfatizando la magnitud del espacio en el que se desarrolla la acción. Se intuyen figuras adicionales en la distancia, difuminadas por la luz y la atmósfera, lo que sugiere una escena más amplia y compleja de la que se muestra directamente.
Más allá de la representación literal de un desalojo, la pintura parece aludir a temas subyacentes de poder, justicia y desorden social. La monumentalidad del espacio arquitectónico contrasta con la fragilidad y vulnerabilidad de los personajes expulsados, sugiriendo una reflexión sobre las jerarquías sociales y el ejercicio del poder. El gesto de la figura central podría interpretarse como una manifestación de autoridad divina o terrenal, dependiendo de la interpretación del espectador. La presencia de los animales añade un elemento de caos y naturalidad a la escena, contrastando con la artificialidad del entorno arquitectónico. En definitiva, la obra invita a considerar las implicaciones morales y sociales de la acción representada, más allá de su apariencia superficial como una simple narración histórica o bíblica.