Jacob de Backer – An Allegory Of The Trascience Of Earthly Beauty And Love
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A la izquierda, figura un anciano barbado, coronado con una guirnalda de hojas, que sostiene un espejo. En el reflejo se vislumbra el rostro de la joven, pero desfigurado por la edad y la decadencia, creando una inquietante yuxtaposición entre la belleza presente y su destino futuro. El gesto del anciano parece señalar esta imagen con una mezcla de tristeza y resignación.
En la parte superior, un puto sostiene una tableta con inscripción ilegible, posiblemente aludiendo a una advertencia o profecía sobre el paso del tiempo y la fugacidad de los placeres mundanos. La presencia más impactante es, sin duda, la figura esquelética que se cierne sobre la escena. Representa la Muerte, personificada como un espectro implacable que observa con indiferencia el drama humano que se desarrolla abajo. Su arco tensado sugiere una amenaza constante y la ineludible llegada del final.
La paleta de colores es rica en tonos cálidos – dorados, ocres y carmines – que acentúan la sensualidad y la belleza de los personajes, pero también contrastan con las sombras profundas que sugieren el misterio y la oscuridad de la muerte. La composición se articula alrededor de una diagonal ascendente, desde la figura del anciano hasta la del puto, que guía la mirada hacia arriba, enfatizando la dimensión trascendental de la escena.
Subyacentemente, la obra explora temas universales como la belleza efímera, el amor fugaz y la inevitabilidad de la muerte. El espejo actúa como un símbolo clave, no solo para representar el paso del tiempo, sino también para confrontar a los personajes con su propia mortalidad. La interacción entre el hombre que abraza a la mujer y la figura de la Muerte sugiere una lucha inútil contra el destino, mientras que la presencia del anciano con el espejo invita a la reflexión sobre la naturaleza transitoria de la existencia humana. La pintura plantea preguntas profundas sobre la vanidad de los placeres terrenales frente a la eternidad.