"Despiadado" de Alexey Ivanov, un resumen
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«Despiadado», de Alexey Ivanov, es una novela de 2022, el tercer libro de la serie «El tiempo de las estrellas muertas». Se trata de una fantasía espacial de combate donde el curso de una guerra depende menos de los informes del frente que de las negociaciones, las alianzas entre clanes, el tráfico de armas, las operaciones de abordaje y la voluntad personal de los gobernantes de las casas.
El comienzo de la guerra
La novela comienza con una escena en el planeta Nevea, donde el soldado John Balion, junto con otros combatientes de defensa territorial, cava trincheras y espera el ataque. La escena en sí misma establece de inmediato el tono general: la guerra ha llegado a los confines del espacio humano y se ha convertido en algo cotidiano. Después, la acción se traslada al sistema Gémina, a la Casa Phobos, donde el barón Mark Ortiz de Phobos supervisa el lanzamiento de los cruceros pesados Agamemnon y Menelaus, dándose cuenta de que su propio astillero y su propia flota pesada otorgan a su casa una solemnidad completamente diferente.
Mark vive en un estado constante de alerta. Recibe a Fairy Soko de la casa comercial Abraj al-Bait, hace negocios con el almirante Dyson y analiza planes de reorganización de la flota, mientras monitorea las noticias de otros sistemas donde antiguos conflictos ya están desembocando en guerras abiertas y cada vez más brutales. Detrás de su apariencia profesional, lo más importante queda claro de inmediato: Mark no tiene intención de limitarse a defender su propio hogar.
Casi todas sus decisiones están ligadas al fortalecimiento de la familia Phobos. Expande el ejército, modifica la gobernanza interna, sobrecarga de trabajo al canciller Nikolai Severov y se esfuerza por controlar el creciente caos provocado por la guerra. La Casa Phobos asciende rápidamente, y este ascenso preocupa tanto a sus aliados como a sus enemigos.
Los planes de Mark
Al mismo tiempo, Mark cuenta con la ayuda de Gee y su tripulación del barco "Merry Wolf". En una de las tramas más brutales de la novela, Gee lidera un grupo de abordaje formado por antiguos esclavos hacia una base secreta en el sistema PIK-9087, asalta los almacenes y las secciones internas, repele a los defensores y recupera trofeos demasiado valiosos para ser considerados simples botines de guerra. Este éxito fortalece a Mark en varios aspectos: militar, financiero y político.
En este contexto, el juego entre las casas nobles continúa. Mark observa ceremonias, rituales de duelo y fingimiento de dolor, percibe la hipocresía de sus vecinos y comprende que casi toda muestra pública de afecto sirve como tapadera para un cálculo. Incluso los funerales y los ritos dinásticos en la novela funcionan como parte de una lucha mayor por el poder.
Cuando Mark se aventura en nuevos sistemas a bordo del Octavian Augustus, el líder de la exploración, la línea militar cobra protagonismo. Repele peligrosos ataques, se enfrenta a mercenarios, desentraña conspiraciones y, tras una batalla, admite con pesar que su indulgencia provocó riesgos y pérdidas innecesarias, aunque se evitó una catástrofe total. Para él, esto confirma una idea simple: en estas circunstancias, la compasión casi siempre se paga con sangre.
Interrogar a los prisioneros y recabar información impulsa a Mark a adoptar nuevos enfoques. Reflexiona sobre Aella, examina sus conexiones, busca puntos débiles en los planes de los demás y, en cierto momento, traslada sus habituales tácticas frías al ámbito de las intrigas matrimoniales. Tras torpes intentos de formular una confesión y elegir un regalo, logra comprometerse con Aella de la Casa Orca, aunque la boda se pospone debido al luto. Busca esta unión no por un idilio romántico, sino por un lugar seguro en el sistema de relaciones entre casas.
Guerra y acuerdos
El compromiso no ablanda a Mark. Al regresar del sistema Ignis, cambia casi de inmediato sus objetivos, recibe el visto bueno de un aliado influyente y sigue pensando en la guerra, los trofeos y nuevas vías de influencia. En la novela, su vida personal coexiste con la política, pero nunca la eclipsa.
El peligro acecha, muy cerca. Durante los sucesos a bordo del Octavian Augustus, Marcus es apuñalado, apenas puede mantenerse en pie, intenta detener la hemorragia y experimenta en carne propia lo poco que significa su título en su posición cuando su enemigo ha logrado acercarse. Este episodio no lo doblega, sino que lo vuelve aún más alerta y resistente.
Además de la historia de Mark, la novela explora a otros personajes. El conde Dugan de Garat, rejuvenecido y disfrutando de nuevo con entusiasmo de la vida, ve la guerra como una oportunidad, apoderándose del botín ajeno y buscando sacar provecho del caos mientras otros se ven envueltos en el conflicto directo. A través de él, queda especialmente claro que el conflicto interestelar no solo alimenta a los ejércitos, sino también la ambición, la codicia y viejos rencores familiares.
Hacia la mitad de la novela, Mark se ve envuelto en negocios aún más turbios. En un sistema neutral, se reúne en secreto con el barón Marid de Echet, cuyo odio hacia la Casa Misen lo convierte en un participante conveniente en un peligroso plan. El capítulo titulado "Asesino de planetas" revela hasta qué punto ha llegado la lucha entre las casas: se están introduciendo armas de tal poder destructivo que ya no se trata de una victoria local, sino de la posibilidad de aniquilar casi por completo al enemigo.
El Gran Bazar
Un nuevo giro argumental se desarrolla en el sistema Kaitos, en el Gran Bazar, donde Mark llega con Gnaeus. Ante un consejo de condes, discuten sobre reparaciones de naves, suministros futuros, botín y el estatus de la Casa Veloth, mientras Gnaeus se revela como un aristócrata rico y despreocupado que gasta dinero con facilidad e irrita a Markus hasta con los detalles más insignificantes. Detrás de esta pausa casi trivial, el inminente golpe de estado ya se vislumbra.
En un consejo de condes, el beylerbey del sector Akshihir, Mustafa Çelebi, inicia una toma de poder armada. Invasores con trajes pesados irrumpen en el salón, los guardias son superados, algunos de los presentes comprenden de inmediato que la resistencia es inútil, y los condes se enfrentan a una difícil elección: unirse a su nuevo amo o ser hechos prisioneros. Solo una parte de la nobleza se pasa al bando de Mustafa, demostrando de inmediato la precariedad de su victoria.
Mark se somete superficialmente, pues un combate abierto en ese momento habría significado una muerte rápida. Se encuentra bajo vigilancia junto con Gnaeus, observando a los heridos, a sus aterrorizados vecinos del consejo, el nuevo sistema de seguridad, y pronto llega a la conclusión de que una simple huida no resolverá nada. Si se marcha solo, Mustafa Çelebi desatará fácilmente toda su furia contra Gemina y la Casa de Phobos.
Es aquí donde la mentalidad de Mark se hace especialmente evidente. Empieza a buscar no una escapatoria para sí mismo, sino una forma de provocar una crisis tan grave en el enemigo que pierda la capacidad de perseguir a fugitivos individuales. A través de Fairy Soko, quien ha estado jugando su propio y complejo juego en la corte de los invasores, Mark se entera del ambiente en la estación, de los pasadizos secretos, del acceso a los barcos de la casa comercial y de los esclavos en los niveles inferiores. Entonces formula un plan basado en el pánico, el movimiento clandestino de personas y un ataque simultáneo al orden en el bazar.
El final
Los capítulos finales se desarrollan como una larga preparación para la explosión. Fairy ayuda cuidadosamente a los fugitivos, transporta personas y guía a los condes y su personal hacia las lanzaderas y naves de Abraj al-Bait, mientras Mark calcula la distribución de la estación y busca puntos donde una afluencia masiva de personas deje a los guardias inoperativos. La trama se basa en el viejo pensamiento del héroe: a veces, el golpe más poderoso no es un cañón, sino un pánico bien orquestado.
Cuando estalla un motín en los niveles inferiores y una multitud enloquecida se abalanza sobre las lanzaderas, el orden en el Gran Bazar se desmorona casi al instante. Los guardias disparan pistolas paralizantes y munición real, la gente cae, otros los siguen, intentando llegar a las naves a cualquier precio, y toda la estación se convierte en un escenario de caos, terror y desintegración de la autoridad. En medio de este caos, Mark y Gnay logran llegar al Fairy y abordar mientras la rampa se cierra lentamente bajo el fuego cruzado.
La fuga tiene éxito, pero el precio es alto. De vuelta en la nave, queda claro que Gnaeus está herido, y fuera de la bodega, decenas de muertos yacen allí, el orden de la estación se ha desmoronado, y las autoridades, que formalmente ganaron pero en realidad heredaron un espacio desfigurado lleno de fugitivos y oponentes ocultos, no experimentan una sensación de triunfo puro: un centro de poder ha sobrevivido, otro se ha ahogado en su propia crueldad, y muchos forasteros están pagando las consecuencias.
El epílogo revela las consecuencias. Mustafa Çelebi interroga furiosamente al jefe de seguridad, descubriendo que muchos rehenes han muerto o desaparecido, que los barcos de Abraj al-Bait se han retirado al interior del sector y que rastrear a los fugitivos es prácticamente imposible. A su lado, el conde Dugan de Garat se da cuenta de que la rebelión es solo una fachada y decide fingir lealtad al nuevo califa por el momento, mientras construye su propio imperio sobre las ruinas del antiguo orden. Con esta sensación de guerra inconclusa, creciente traición y fría premeditación, la novela concluye.
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