Pierre Mignard – Portrait presumed to be Francoise-Athenais de Rochechouart de Mortemart (1640-1707) Marquise de Montespan
Ubicación: Musee du Berry (Musée du Berry), Bourges.
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El cabello, peinado en una elaborada disposición con rizos y adornos florales, revela la moda de la época. La iluminación es suave y difusa, concentrándose principalmente sobre el rostro y el busto de la retratada, lo que contribuye a resaltar su belleza idealizada.
A ambos lados de la mujer se encuentran dos querubines alados. Uno sostiene un abanico adornado con flores, mientras que el otro ofrece una cesta rebosante de frutos rojos. Estos seres celestiales no solo añaden un elemento decorativo a la composición, sino que también sugieren connotaciones de amor, fertilidad y gracia divina, elementos recurrentes en la iconografía del Barroco.
El fondo se presenta como un paisaje boscoso, difuminado y sugerido más que detallado, lo que contribuye a crear una atmósfera etérea y a centrar la atención en la figura principal. La paleta de colores es rica y vibrante, dominada por los tonos azules, rojos y dorados, propios del gusto estético de la época.
Más allá de la representación literal, el retrato parece transmitir un mensaje sobre el estatus social y la virtud de la retratada. Los querubines, con sus ofrendas simbólicas, podrían interpretarse como una alusión a su belleza y encanto personal, así como a su posición privilegiada en la sociedad. La elegancia del vestido, la sofisticación del peinado y la serenidad de la expresión sugieren un ideal de nobleza y refinamiento. En definitiva, el autor buscó plasmar no solo la apariencia física de la mujer, sino también su carácter y su lugar dentro de una jerarquía social definida.