Unknown painters – The Practical Joke
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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En el centro, un hombre vestido con una levita blanca se encuentra sentado en una silla, con una expresión de sorpresa y molestia marcada en su rostro. Su postura es rígida, casi encorvada, como si el impacto del evento lo hubiera tomado por sorpresa. Un joven, ataviado con una chaqueta amarilla, le ofrece un plato con lo que parece ser una sustancia cremosa o líquida, mientras observa la reacción de la víctima con una mezcla de diversión y quizás, cierta anticipación.
A los pies del hombre sentado, un niño vestido de rojo se encuentra en una posición de desesperación, cubriéndose el rostro con las manos. Su atuendo vibrante contrasta con la palidez de su expresión, sugiriendo una culpa inmediata o un arrepentimiento precoz por sus acciones. La composición enfatiza la dinámica entre los tres personajes: el perpetrador, la víctima y el cómplice/observador.
La iluminación es desigual, concentrándose en las figuras principales y dejando áreas del fondo sumidas en la penumbra. Esto contribuye a una atmósfera de intimidad y a dirigir la atención del espectador hacia la interacción entre los personajes. La disposición de los elementos –la escalera que sugiere un espacio más amplio, la mesa con sus objetos dispersos– indica una cotidianidad interrumpida por este incidente.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la inocencia infantil, las consecuencias de las bromas y la dinámica del poder dentro de una familia o grupo social. La expresión facial del hombre sentado sugiere que la travesura, aunque aparentemente inofensiva, ha causado un daño real, quizás más allá de lo físico. El niño arrepentido podría representar la pérdida de la inocencia o el aprendizaje temprano sobre las consecuencias de sus actos. La actitud del joven con la chaqueta amarilla es particularmente interesante; su observación distante sugiere una cierta complicidad y una comprensión implícita de las reglas sociales que rigen este tipo de interacción. En definitiva, la obra invita a reflexionar sobre los límites entre el juego y la ofensa, y sobre cómo estos límites se construyen y negocian en el contexto de las relaciones humanas.