Unknown painters – St Mary Magdalen
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La modelo posee una belleza serena, marcada por unos ojos grandes y expresivos que miran directamente al espectador. Su expresión es compleja; no se trata de una simple sonrisa o tristeza, sino de una mezcla sutil de melancolía y resignación, quizás incluso un atisbo de desafío. La luz incide sobre su rostro desde un lado, modelando sus facciones y acentuando la textura de su piel, que parece casi translúcida en algunos puntos.
El cabello castaño, recogido parcialmente en un moño desordenado, cae en suaves ondas sobre sus hombros. Se percibe una cierta naturalidad en el peinado, alejándose de las elaboradas coiffures típicas de la época. Unas pocas hebras sueltas enmarcan su rostro, suavizando los contornos y añadiendo un toque de informalidad a la representación.
En su mano derecha sostiene un objeto que parece ser un recipiente o una vasija de cristal, cuyo contenido es difícil de discernir debido a la iluminación tenue. Este elemento introduce una nota de misterio e intriga en la composición. Podría interpretarse como un símbolo de fragilidad, transitoriedad o incluso de algún tipo de ofrenda.
La vestimenta es igualmente discreta: un sencillo vestido con detalles azules y blancos que no distraen de la figura central. La ausencia de adornos ostentosos sugiere una modestia deliberada, reforzando la impresión de introspección y contemplación que emana del retrato.
En cuanto a los subtextos, se intuye una narrativa más allá de lo meramente superficial. El rostro de la mujer transmite una profunda carga emocional, sugiriendo una historia personal compleja y posiblemente dolorosa. La mirada directa al espectador establece una conexión íntima, invitando a la reflexión sobre su estado interior. La presencia del recipiente en su mano podría simbolizar un pasado que ya no puede ser recuperado o una esperanza tenue de redención. En general, el retrato evoca una sensación de melancolía y misterio, dejando al espectador con más preguntas que respuestas. La técnica pictórica, con sus pinceladas sueltas y la atmósfera difusa, contribuye a esta impresión de ambigüedad e introspección.