Isaac Ilyich Levitan – Pleso
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ДО СЛЕЗ
Este boceto no es de Levitan, sino de Custodiev, y se llama Noche de verano. Se encuentra en el Museo-reserva de Kostroma (cerca del metro Romanovsky). En la página web del museo hay una visita virtual donde se muestra la colección de Custodiev, ¡y entre las pinturas que se muestran, está este maravilloso boceto!
Elena, Una noche de verano de Custodie en el museo de Kostroma tiene una apariencia diferente: <a href=/away.php?to=www.art-catalog.ru/picture.php?id_picture=5811> http://www.art-catalog.ru/picture.php?id_picture=5811
Levitan nunca utilizó contrastes de color en la representación del cielo; una característica de sus obras es la conexión entre la tierra y el cielo, es decir, la presencia de reflejos, pero en este estudio estos están ausentes. No he estado en el museo de Kostroma, pero estoy segura de que el autor es Kustódiev).
http://www.kostromamuseum.ru/gallery/collections/kustodiev/22-21-200/
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En el centro, un árbol solitario, de follaje denso y oscuro, destaca contra el cielo crepuscular. Su posición central le confiere importancia simbólica; podría interpretarse como un refugio, un punto de referencia o incluso un símbolo de resistencia ante la inmensidad del campo y la vastedad del cielo.
El horizonte se dibuja con una línea ondulada que sugiere la distancia y la profundidad. El cielo, pintado en tonos azules pálidos y rosados, transmite una atmósfera serena y melancólica. La pincelada rápida y expresiva en el cielo acentúa la sensación de movimiento y transitoriedad del momento capturado.
La composición es sencilla pero efectiva; la disposición de los elementos guía la mirada a través del paisaje, desde los montones de heno hasta el árbol central y finalmente hacia el horizonte lejano. La ausencia de figuras humanas refuerza la impresión de soledad y quietud.
Subtextualmente, la obra evoca una reflexión sobre la naturaleza cíclica de la vida rural: el trabajo en el campo, la cosecha, el descanso. El atardecer sugiere el fin del día, un momento de introspección y contemplación. La presencia del árbol solitario puede interpretarse como un símbolo de esperanza o perseverancia frente a las adversidades. En general, se percibe una atmósfera de paz y resignación ante el paso del tiempo y la inevitabilidad del cambio. El uso limitado de colores intensos contribuye a crear una sensación de melancolía y nostalgia por un mundo rural idealizado.