Titian – The Virgin and Child with St John the Baptist and an Unidentified Saint
Ubicación: National Galleries of Scotland, Edinburgh.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La mujer, sentada sobre un manto azul y carmesí, irradia una serenidad contenida. Su mirada está dirigida hacia arriba, posiblemente en oración o contemplación, mientras sostiene con delicadeza su mano extendida hacia el niño. El hombre, inclinado hacia adelante, ofrece al infante con una expresión de reverencia y afecto. La interacción entre ambos sugiere un vínculo paternal profundo.
La figura desnuda, ubicada a la izquierda del plano, se presenta como un elemento contrastante. Su piel morena y su cabello oscuro resaltan contra el fondo luminoso, y su postura, aunque relajada, denota una cierta humildad o sumisión. A sus pies, un pequeño animal blanco –posiblemente un cordero– añade un simbolismo adicional, evocando imágenes de pureza e inocencia.
El paisaje que sirve de telón de fondo es igualmente significativo. Un bosque frondoso enmarca la escena, mientras que una vista distante revela montañas y cielos azules. Esta combinación de elementos naturales sugiere una conexión entre lo divino y el mundo terrenal. La luz, difusa pero intensa, baña a los personajes, acentuando sus rasgos y creando una atmósfera de solemnidad y devoción.
En cuanto a subtextos, la obra parece explorar temas de maternidad, paternidad, fe y humildad. La presencia del hombre desnudo podría interpretarse como una representación de la humanidad ante lo divino, o quizás como un símbolo de arrepentimiento y redención. El cordero, por su parte, alude a sacrificios y a la entrega voluntaria. La composición general transmite una sensación de armonía y equilibrio, invitando a la contemplación y a la reflexión sobre los misterios de la fe. La paleta cromática, dominada por tonos cálidos como el rojo y el dorado, refuerza esta impresión de nobleza y espiritualidad.