"Sombras en el paraíso" de Erich Maria Remarque, resumen
Este libro es la última novela del autor alemán, publicada póstumamente en 1971. La narración se centra en la historia del periodista Robert Ross, quien huyó de la persecución nazi a Estados Unidos al final de la Segunda Guerra Mundial. El mayor valor de la obra reside en su profunda comprensión del destino de la emigración europea, donde escapar de la muerte física no ofrece alivio al trauma emocional, y la cómoda vida estadounidense solo sirve para subrayar la extrañeza de los emigrantes supervivientes.
Llegada a Nueva York y los primeros pasos de un refugiado
Robert Ross llega a Nueva York en un carguero procedente de Lisboa, utilizando el pasaporte de un hombre que falleció en Fráncfort. Tras seis semanas en Ellis Island, los funcionarios de inmigración le conceden un permiso de residencia temporal válido por tres meses. Siguiendo el consejo de un conocido, va a ver a Vladimir Melikov, un emigrante ruso. Melikov trabaja como portero en el modesto Hotel Reuben, cerca de Broadway, y le ofrece una cama en su habitación.
Trabajar legalmente es imposible sin una cuota de inmigración, por lo que Ross se ve obligado a buscar trabajo informal. En una conversación con Melikov, recuerda haber estado escondido de la Gestapo durante dos años en el sótano de un museo de Bruselas. Allí, en completa oscuridad, examinaba las piezas mediante el tacto, desarrollando una aguda sensibilidad para los objetos antiguos. El salvador de Ross, el director del museo, fue enviado a un campo de concentración, y el periodista logró escapar.
En el vestíbulo del hotel, el protagonista conoce a otro refugiado, Kurt Lachmann, que ha cambiado su apellido a Merton. Lachmann cojea debido a las antiguas heridas sufridas en un ataque de soldados de asalto y está intentando, sin éxito, conquistar a una mujer puertorriqueña que ha perdido una pierna. Poco después, la esbelta modelo Natasha Petrova llega al hotel.
En el mundo de las antigüedades y el arte
Mientras paseaba por la ciudad, Ross entró en la tienda de los hermanos Low en la Tercera Avenida. Entre la mercancía, reconoció una auténtica pieza de bronce china antigua del período Zhou, que los expertos habían confundido con una copia. El hermano mayor, Raoul Low, lo contrató para que vaciara el almacén del sótano por diez dólares al día.
Más tarde, Lowe recomienda a Ross al marchante de arte Silvers, quien contrata al refugiado como asistente por ocho dólares al día. Silvers le enseña los secretos del oficio para vender cuadros de Degas, Cézanne, Monet y Renoir. Ross organiza espectáculos para compradores adinerados como el Sr. Cooper, la Sra. Whymper y los Laskey, inflando artificialmente los precios de las obras.
El protagonista conoce a Harry Kahn, quien salvó a decenas de personas en Francia usando un pasaporte diplomático español falso. Kahn le presenta a Ross a Betty Stein. Esta amable mujer sirve de punto de encuentro para refugiados alemanes, actores y escritores que buscan refugio de la realidad con recuerdos del Berlín anterior a Hitler. Para pagar los honorarios de un abogado para la extensión de su visa, Ross pide dinero prestado a Frieslander.
Amor y crisis internas
Ross asiste a una recepción ofrecida por un próspero comerciante, Frieslander, quien cambió su apellido a Warwick tras obtener la ciudadanía estadounidense. En la fiesta, conoce a Carmen, una joven deslumbrantemente bella pero completamente ingenua, originaria de Pomerania, de quien Kahn se enamora.
Entre Ross y Natasha Petrova surge un romance apasionado e intenso. Pasan las noches en restaurantes, pasean por calles nevadas y disfrutan del lujoso Rolls-Royce de Fraser, el adinerado pretendiente de Natasha. Sin embargo, ambos evitan hablar del futuro. Ross sigue atormentado por pesadillas angustiosas sobre su tortura en un campo de concentración alemán y sobre el verdugo Egon Merz.
El ginecólogo berlinés Greffenheim revela que el emigrante Hirsch se ha apropiado fraudulentamente de su valiosa colección de sellos. Kahn y Ross visitan a Hirsch y, amenazándolo con entregar la información a las autoridades de inmigración, lo obligan a devolver mil dólares. El dinero se utiliza para pagar los exámenes médicos de Greffenheim en Estados Unidos.
Trabajar en Hollywood
Silvers lleva a Ross de viaje a California. En Hollywood, el director Joe Holt le ofrece un puesto de consultor en el rodaje de una película antifascista. Ross acepta por un salario de 1500 dólares y 300 dólares semanales, lo que le permite saldar por completo la deuda con su abogado por la renovación de su permiso de residencia.
En los platós del estudio, el protagonista ve decorados de cartón y actores con uniformes de las SS, entre los que destaca el actor Tannenbaum. Su labor como asesor le lleva a Ross a una amarga y cruda realidad: los cineastas se niegan a mostrar la verdadera crueldad del nazismo, alegando que el público estadounidense no creerá la verdadera magnitud de los crímenes.
En California, Ross visita a Carmen. Ella vive en Westwood, cría gallinas y no extraña a Kahn en absoluto. Poco después, se casa con un granjero de la zona. Trágicamente, llegan noticias de Nueva York: el Dr. Grafenheim tomó una dosis letal de somníferos tras enterarse de la muerte de su esposa en el bombardeo de Berlín.
La final y el regreso a Europa
Tras haber ganado dinero vendiendo dibujos de Renoir y Degas, Ross regresa a Nueva York. El Hotel Reuben le depara una desgracia: la policía arresta a Melikov por cargos de narcotráfico y el portero es condenado a un año de prisión. Betty Stein, gravemente enferma, fallece de cáncer.
Poco después, ocurrió otra tragedia: Harry Kahn se suicidó de un disparo en su habitación, encima de la tienda de radio. Comprendió que, tras la llegada de la paz, sería inútil para la sociedad e incapaz de encontrar un nuevo sentido a su existencia.
En mayo de 1945, Alemania capituló. Se produjo un punto de inflexión para los refugiados: la ilusión de un hogar común se desvaneció. Algunos decidieron quedarse en Estados Unidos, mientras que otros se prepararon para marcharse, conscientes de que su antigua patria ya no existía.
La relación de Ross y Natasha se está deteriorando. Para evitar una despedida larga y dolorosa, Ross anuncia su inminente partida en el último momento. Se produce una discusión y Natasha se marcha, prohibiéndole a Ross que la busque. Nunca más vuelven a verse.
En el verano de 1945, Robert Ross, tras pedir prestado un barco a Frieslander, zarpa rumbo a Europa. A su regreso, se encuentra con un mundo extraño e indiferente. El director del Museo de Bruselas ha perecido en un campo de concentración, y la búsqueda de los asesinos de su padre se topa con un muro de cobardía y negación. Los alemanes justifican sus acciones como una obediencia ciega a las órdenes. Años después, Ross comprende que su relación con Natasha fue el acontecimiento más importante de su vida, y el recuerdo del pasado se transforma en una tristeza serena y apacible.
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