"Rubí de Karashekhr" de Natalia Turchaninova, resumen
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«El Rubí de Karashekhr» es una novela fantástica escrita en colaboración por Elena Bychkova y Natalia Turchaninova. La historia se desarrolla en el mundo de los Reinos Medios, donde demonios, ángeles y humanos conviven. El mundo se divide en los dominios subterráneos de los Maestros demoníacos, la Fortaleza Celestial de los ángeles y los territorios terrenales sobre los que ambos bandos mantienen una disputa centenaria.
Secretaria al servicio del Maestro
La historia se narra desde la perspectiva de Galinger, un demonio metamorfo de rango medio que funge como secretario personal de Bullfer, un Gran Demonio de primer rango y gobernante de vastos territorios subterráneos. Gal registra los acontecimientos con ironía y un gran sentido práctico: informa sobre las disputas territoriales entre los señores locales, supervisa el flujo de documentos y resuelve asuntos diplomáticos.
Todo cambia cuando Bullfer intercepta a una joven ángel llamada Angie en la frontera y la lleva directamente a sus aposentos. Esto es un acto escandaloso: cualquier otro Gran Demonio se enfurecería al encontrar a un ángel en su propiedad. Sin embargo, Bullfer lo recibe como a un huésped de honor, ofreciéndole agua tibia, fruta, vino y lámparas con aroma a violetas.
Los celos de Hul y la rebelión fallida
Cuando la demonia Khul — feroz, hermosa y acostumbrada a la intimidad del Gobernante — se entera del invitado, inicia una auténtica campaña electoral, intentando incitar a los demonios contra Bullfer. En una reunión improvisada, acusa al Gobernante de debilidad, de comportarse como un humano y de congraciarse con los ángeles, exigiendo su destitución. La reunión estalla brevemente: se oyen gritos de «¡Abajo!» y «¡Elijan a Khul!», y la multitud se dirige al nivel inferior.
Bullfer recibe a los rebeldes en sus aposentos con una calma ostentosa, para luego transformarse instantáneamente en su forma de combate — placas quitinosas, garras afiladas como dagas, alas negras — e invitar a batirse en duelo a cualquiera que esté dispuesto. El salón se vacía en segundos. Hoole cae al suelo, Bullfer la reprende por sus celos y la despide. Ella se marcha con un beso sumiso en su mano y una mirada asesina a sus espaldas.
El propósito secreto de Bullfer
Impulsada por la curiosidad, Gal irrumpe en la caja fuerte mágica personal de Bullfer y lee su diario. Resulta que el Maestro lleva años buscando alguna mención de una "Recompensa Invaluable": un camino hacia el poder absoluto conocido como la Perfección. La clave del ritual reside en la presencia de un ángel: solo un ángel puede "guiar" a un demonio a través de los sutiles hilos de la magia superior, que se deshilachan al contacto demoníaco.
Angie trazó un pentagrama para Bullfer, con el punto máximo de su poder calculado para el día quince. El ángel considera sinceramente a Bullfer un amigo, sin ser consciente de las verdaderas intenciones del Maestro y sin prisa por marcharse. En su diario, el propio Bullfer se pregunta por qué el ángel confía tanto en él, calificando esta confianza como «un sentimiento imprudente, indefenso e insensato».
Línea de la Tierra: Emil y su doble naturaleza
La historia del medio demonio Emile de Codier se desarrolla paralelamente. El joven, fruto de la relación secreta de su madre, Lady Diana, con el mundo del mal, creció en el castillo de su padrastro, el barón Henrik, quien conocía la verdad sobre sus orígenes pero guardó silencio. Un día, tras descubrir este secreto, el ultrajado Emile se coló en la biblioteca por la noche, forzó un armario cerrado con llave, encontró los "Rituales Negros" y dibujó un pentagrama con sangre de faisán, invocando así a un Gran Demonio.
La invocación surtió efecto: apareció un enorme demonio pelirrojo, claramente reacio a obedecer las reglas del libro, y Emil perdió el conocimiento. A la mañana siguiente, la criada encontró la habitación vacía, cubierta de sangre, con una huella de pezuña carbonizada en la alfombra. La madre se desplomó. El padrastro, sin mostrarse particularmente afligido, ordenó que se cubrieran las huellas y que los sirvientes guardaran silencio.
Emil como el Mensajero
Emil se encuentra en dos cuerpos a la vez: su yo terrenal vive en el castillo, mientras que su segundo yo, alado, reside allí, en el "Día", en el mundo demoníaco. Para llegar a él, se ve obligado a sumergirse en un profundo trance inducido por drogas, tras el cual despierta con dolor en las sienes y debilidad en todas las articulaciones. Durante sus horas de vigilia, sirve como mensajero de Bullfer, un hombre con acceso a ambos mundos simultáneamente.
Nelga
En un pueblo cercano al castillo, Emil conoce a Nelga, una joven tranquila y sencilla de ojos azules claros, completamente ajena al miedo al hechicero. Le propone matrimonio tres veces, y las tres veces ella lo rechaza: se niega a tener miedo, ni de él ni de las murallas de su castillo. Acude a él cuando está terriblemente aturdido tras su trance, le aplica un paño frío en la frente ardiente y le dice simplemente: «Vengo para que no te vuelvas loco aquí solo».
Su rostro sereno le recuerda a Emil a su madre: la misma ligereza en sus rasgos, la misma curva recta de sus labios. Pero mientras que Lady Diana era dócil y ansiosa, Nelga es tranquila e inaccesible. Emil se siente atraído por ella precisamente porque no hay en ella adulación ni admiración, solo una bondad humana y serena, algo de lo que él mismo carece.
El mundo en el umbral del ritual
Para cuando Angie alcanza su calculado "punto álgido de poder", todas las tramas convergen: Bullfer se prepara para el ritual de la Perfección, Hoole se mantiene al margen y espera el momento oportuno, Gal conoce el secreto del Maestro pero guarda silencio, y Emil se debate entre dos existencias, ninguna de las cuales le resulta del todo satisfactoria. El libro construye sus acontecimientos en varios registros simultáneamente: una grotesca demonocracia con sus estatutos y jerarquías, una amarga historia de orígenes semidemoníacos y una silenciosa intimidad humana que ninguna magia puede reemplazar ni explicar.
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