"El pan ganado con esfuerzo" de Alexander Ostrovsky, un resumen
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Esta obra es un clásico del realismo ruso, escrita en 1874. El dramaturgo yuxtapone dos mundos opuestos en el contexto de la burguesía moscovita. La pobreza honesta choca frontalmente con la sed de dinero fácil. El autor describe el triunfo de los sentimientos sinceros sobre los fríos cálculos materialistas. Transmite vívidamente la esencia de la época a través de las costumbres cotidianas de sus personajes.
Habitantes de un apartamento estrecho
La acción se desarrolla en la humilde casa de Ioasaf Naumych Korpelov. Este anciano trabaja como tutor particular. Korpelov sobrevive con trabajos ocasionales y a menudo ahoga sus penas en vino. Su sobrina, Natalya Petrovna Sizakova, y su pariente lejana, Evgeniya Lvovna, viven con él. Un ambiente de constante necesidad impregna el apartamento. La cocinera, Malanya, se queja a gritos de la falta de comida y dinero. Pronto aparece un joven, Pavel Sergeyevich Gruntsov. Graduado universitario, busca trabajo sin éxito. El joven confiesa haber empeñado su cronómetro al prestamista Murin por unos pocos rublos. Gruntsov, con modestia, toma un cubo de hierro y va a buscar agua, ayudando en las tareas de la casa.
El propietario, Ivan Fedulych Chepurin, viene a cobrar el alquiler. Chepurin, comerciante, ha amasado una fortuna gracias a su arduo trabajo y su estricta frugalidad. El comerciante calcula meticulosamente el costo de cada taza de té consumida. Korpelov le confía un secreto familiar. La hermana moribunda de Natasha le dejó unos pequeños ahorros para su dote. Su madre le instruyó estrictamente a su hija que se ganara la vida cosiendo y que no gastara el dinero hasta casarse. Chepurin pide la mano de Natasha. Korpelov se niega rotundamente al comerciante. El anciano lo considera inculto y poco atractivo.
Natasha regresa a casa tras un duro día de trabajo. Confiesa haberse enamorado perdidamente del adinerado dandi Yegor Nikolaevich Koprov. El joven le prometió matrimonio. Supuestamente, se marchó recientemente a Saratov por un asunto urgente. Natasha cree a su prometido. Chepurin destroza sus ilusiones. El tendero insiste en que Koprov nunca se fue. El dandi simplemente se esconde en Moscú de sus acosadores acreedores. De repente, ven a Koprov pasar por delante de la ventana en un lujoso carruaje. Natasha intenta desesperadamente llamar a su amado. El dandi oculta su rostro tras el cuello de su camisa y se marcha apresuradamente. La joven se queda llorando.
La mansión de un extraño y secretos del pasado
La escena se traslada a la lujosa casa del consejero de Estado Matvey Petrovich Potrokhov. El corpulento funcionario cabecea en un sillón, atormentado por una melancolía inexplicable y una resaca. Medio dormido, besa tiernamente a su criada, Arisha. Su esposa, Polixena Grigoryevna, desprecia a su marido por sus modales groseros y su constante hipocresía. Koprov visita a Potrokhov en secreto. El dandi está al borde de la ruina financiera. Koprov le ruega un préstamo para participar en una estafa muy lucrativa. Potrokhov se niega rotundamente. El consejero de Estado se jacta de haber heredado una inmensa fortuna de su difunto tío. La madre de Natasha fue ama de llaves de este tío. Potrokhov está seguro de que la huérfana oculta una considerable suma de dinero, escondida por su madre.
Más tarde, el propio Korpelov aparece en la mansión. El viejo maestro desea visitar a su antiguo compañero de escuela, Potrokhov. El anfitrión recibe a su invitado con arrogancia y desdén. Korpelov comienza a cantar una canción folclórica, lo que asusta profundamente a la afectada Polixena. Mientras Potrokhov está de viaje de negocios, la anciana ama de llaves se acerca a Korpelov. La mujer se arrepiente amargamente de sus pecados pasados. Durante toda su vida, acaparó velas y azúcar ajenas. Tras la muerte de su antiguo amo, robó una caja y unos papeles sellados destinados a Natasha. El ama de llaves le entrega el sobre abierto al pobre maestro, con la esperanza de aliviar su conciencia antes de su inminente muerte.
Potrokhov se niega a perder el tiempo con su pobre amigo. El hombre rico le envía a Korpelov tres rublos de limosna a través de su sirviente, Sacerdon. El maestro se enfurece profundamente ante este insulto. Korpelov arroja los billetes al suelo con desprecio. El anciano acusa a Potrokhov a gritos de haber perdido su dignidad. El pobre declara que su trabajo honesto lo convierte en un hombre noble comparado con el rico e ignorante. Tras una acalorada discusión, Korpelov abandona la casa con orgullo.
El regreso del novio y un error fatal
Natasha está profundamente afligida por la vil traición de Koprov. Llora desconsoladamente junto a la ventana de su humilde habitación. Su fiel amiga Evgenia intenta consolar a la huérfana. De repente, Koprov aparece en el umbral. El joven justifica astutamente su desaparición con enormes deudas y vergüenza. Koprov describe vívidamente el insoportable sufrimiento de la pobreza. La filosofía del dandi es simple: una persona debe satisfacer todos sus deseos materiales. Koprov convence a Natasha de que solo necesita una modesta suma para completar una transacción comercial ideal. Después de eso, supuestamente vivirán de inmediato en el lujo absoluto.
La confiada joven sucumbe a las dulces palabras de su amante. Natasha saca el preciado dinero que le legó su difunta madre. Koprov acepta con entusiasmo la dote de la novia. A cambio, le entrega casualmente un billete de cien rublos como anticipo de intereses. El dandi promete enviar pronto un recibo oficial y pasar a hablar con ella sobre los preparativos de la boda. Tranquilizada, Natasha toma a Evgenia y se va feliz de compras en busca de nuevos vestidos de novia.
Korpelov y Chepurin regresan al apartamento vacío. Evgenia es la primera en llegar y les cuenta emocionada sobre la próxima boda. Explica que Natasha, con gran valentía, le entregó todos sus ahorros a su prometido. Chepurin acusa furioso a Korpelov de debilidad criminal. El tendero comenta sarcásticamente que el maestro no protegió las pertenencias de la huérfana. Insultado y aterrorizado, Korpelov pierde el control. El anciano le arrebata bruscamente el sombrero a su sobrina y huye, con la intención de quitarle el dinero al traicionero Korpelov.
El derrumbe de las ilusiones y la victoria de la verdad.
Chepurin entra con determinación en la habitación de Natasha con noticias devastadoras. El tendero revela sin piedad los verdaderos planes criminales de Koprov. El estafador ha alquilado un lujoso armario de roble, ha instalado un espejo de más de dos metros de altura y ha contratado sirvientes exóticos para aparentar una gran riqueza. Koprov engaña a un comerciante rico e ingenuo de Taganka. El estafador planea fríamente casarse con la poco atractiva sobrina del comerciante, quien posee una inmensa fortuna de trescientos mil rublos. Natasha comprende con horror que ha sido cínicamente robada y su amor pisoteado.
La novia abandonada cae en una profunda desesperación. Se despide mentalmente de Koprov y hace pedazos su retrato. Distraídamente, se pone un vestido de muselina blanca. Evgenia, con horror manifiesto, le explica al maestro que Natasha guardaba ese vestido exclusivamente para su propio funeral. Un Korpelov abatido regresa. Su intento de devolver el dinero por la fuerza ha fracasado por completo. El maestro desdobla mecánicamente los papeles amarillentos que recibió esa mañana de la anciana ama de llaves. Dentro hay una larga carta de la madre de Natasha a un anciano adinerado.
Korpelov lee esta carta en voz alta. Su madre rechazó categóricamente las generosas dádivas del amo. La orgullosa mujer devolvió todo el dinero que le habían enviado. Le ordenó estrictamente a Natasha que subsistiera exclusivamente con el fruto de su trabajo honesto. Su madre le permitió a su hija gastar tan solo cien rublos en pequeños placeres durante las vacaciones. Resulta que la preciada dote robada por Korpelov consistía en solo cien rublos. Estas palabras maternales, tan sagradas, actúan sobre Natasha como un bálsamo milagroso. La joven revive al instante, se sacude su letargo y le pide a su tío que la bendiga para que lleve una vida de trabajo honesto.
Chepurin trae la noticia final y estremecedora sobre el destino de Koprov. El grandioso plan fraudulento del dandi fracasó estrepitosamente. Testigos inesperados desenmascararon los documentos contables falsificados ante los ojos del comerciante de Taganka. Sin un centavo y sin ninguna esperanza de salvación, Koprov se encerró en su lujosa oficina alquilada. El estafador se suicidó de un disparo con un revólver. Dejó una breve nota de suicidio con las palabras: «Sin dinero, no tengo razón para vivir».
El final del drama está impregnado de una esperanza pura y brillante. Chepurin toma con cuidado los cien rublos que encontró, prometiendo guardarlos para tiempos difíciles. Llega un feliz Gruntsov. El joven ha conseguido un puesto en el gobierno, largamente esperado, en el gimnasio de Ufa. Ha traído champán y dulces para la celebración. Gruntsov le propone matrimonio a Evgenia después de que finalmente se instalan en su nuevo y duro entorno. Ella acepta con sincera alegría. Korpelov exalta las alegrías humanas más sencillas. El anciano canta alegremente el antiguo himno "Gaudeamus igitur", afirmando la victoria incondicional de la vida sobre la oscuridad de la codicia.
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