Resumen de "Lobos y ovejas" de Alexander Ostrovsky
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Esta comedia, creada en 1875, retrata las costumbres de la sociedad provinciana, donde la avaricia y la hipocresía se disfrazan de virtud y piedad. La trama se inspiró en el juicio real de la abadesa Mitrofania, acusada de falsificación y fraude, a quien en el tribunal se la describió como una loba con piel de cordero. Ostrovsky trasladó este conflicto a un contexto secular, mostrando cómo un terrateniente poderoso y cínico utiliza artimañas para apoderarse de la propiedad ajena.
La obra ha sido adaptada al cine en varias ocasiones. La adaptación cinematográfica más famosa fue la película "Dinero ruso", de Igor Maslennikov, estrenada en 2006. En el ámbito teatral, una de las producciones más emblemáticas fue la de Pyotr Fomenko, de 1992.
Acto uno: La casa de Murzavetskaya
La historia comienza en un pueblo de provincias, en la antigua casa de Meropia Davydovna Murzavetskaya. Es una terrateniente de sesenta y cinco años que ejerce una enorme influencia sobre los lugareños. Muestra una aparente piedad, pero tras su fachada de rectitud se esconden la avaricia y el deseo de controlar a quienes la rodean. La finca de Meropia Davydovna está en mal estado, por lo que busca maneras de mejorar su situación financiera.
Vukol Naumovich Chugunov, un antiguo funcionario del juzgado de distrito que sirve como fiel asistente de Murzavetskaya en sus turbios negocios, llega a la casa. Meropiya Davydovna planea casar a su disoluto sobrino Apollon con Evlampiya Nikolaevna Kupavina, una joven viuda adinerada que posee extensas tierras. Apollon parece ser un joven pusilánime, bebedor empedernido y sin ambición alguna, pero su tía pretende utilizarlo para apoderarse de la fortuna ajena. Chugunov, siguiendo instrucciones de Murzavetskaya, prepara pagarés falsificados para confundir a Kupavina y obligarla a depender de ella.
Mientras tanto, Glafira Alekseyevna, la pobre pariente de Murzavetskaya, también trama sus propios planes. Cansada de su dependencia y de vivir a costa de los demás, pretende forjarse un futuro. Glafira se ha fijado en Mikhail Borisovich Lynyaev, un caballero adinerado pero perezoso y juez de paz honorario. Lynyaev es un soltero empedernido que valora la paz y la buena comida, pero Glafira está decidida a casarse con él.
Acto dos: Las intrigas cobran impulso
La acción se traslada a la finca de Evlampia Nikolaevna Kupavina. La viuda carece de perspicacia comercial y es fácilmente influenciable. Kupavina discute las reclamaciones financieras de Murzavetskaya con Chugunov. El exfuncionario intimida a la joven con supuestas deudas de su difunto esposo, alegando que está obligada a pagar grandes sumas. Evlampia Nikolaevna, reacia a indagar en el papeleo, está dispuesta a ceder a sus exigencias con tal de mantener la paz.
Pronto llegan Murzavetskaya y su sobrino Apolo. Meropia Davydovna actúa con prepotencia, presionando a Kupavina con autoridad y reproches. Insinúa abiertamente la necesidad de un matrimonio entre Evlampia y Apolo, afirmando que es la única forma de expiar los pecados del difunto esposo de la viuda. Apolo se comporta de manera insensata e insolente, pero Kupavina, abrumada por la presión de la terrateniente, duda en negarse rotundamente.
Glafira Alekseyevna, que acompaña a sus familiares, no pierde el tiempo. Inicia un sutil juego con Lynyaev, quien ha venido a visitar a Kupavina. Glafira finge no tener ningún interés en los hombres, desea ingresar en un monasterio y solo busca compañía espiritual. Esta aparente inaccesibilidad intriga al torpe Lynyaev.
Tercer acto: La aparición de Berkutov
Los acontecimientos siguen desarrollándose en la finca de Kupavina. Aparece Claudio Goretsky, sobrino de Chugunov. Este joven audaz le exige dinero a su tío por un trabajo de falsificación. Chugunov intenta alejar a su sobrino, temiendo que sea descubierto, pero este se comporta con insolencia y chantajea a su tío.
El momento clave llega con la noticia de la inminente llegada de Vasili Ivanovich Berkutov, un terrateniente inteligente, calculador y enérgico de San Petersburgo, vecino de Kupavina. Berkutov llevaba tiempo interesado en la herencia de la viuda y en ella misma. Posee una gran perspicacia para los negocios, piensa racionalmente y no se deja llevar fácilmente por las emociones.
Al enterarse de la posible llegada de Berkutov, Murzavetskaya precipita las cosas. Obliga a Kupavina a firmar pagarés dudosos por sumas exorbitantes, chantajeándola con cartas falsificadas que supuestamente comprometen al difunto esposo de Evlampia Nikolaevna. Asustada y confundida, Kupavina firma.
Glafira Alekseyevna continúa con sus artimañas. Atrae a Lynyaev a dar un paseo nocturno por el parque, donde simula una escena de terror. Sin que ella lo sepa, Lynyaev cae cada vez más bajo el encanto de la astuta joven.
Acto cuatro: La lucha oculta
La llegada de Vasili Ivanovich Berkutov altera radicalmente el equilibrio de poder. Berkutov se instala rápidamente en la casa de los Kupavina y comienza a analizar la situación. Le pide a Evlampiya Nikolaevna que le muestre todos los documentos. Tras examinar los pagarés y las cartas, Berkutov detecta de inmediato un problema. Posee los conocimientos jurídicos suficientes para reconocer la burda falsificación ideada por Chugunov y Goretsky.
Berkutov se da cuenta de que Murzavetskaya y sus cómplices han tendido una red alrededor de la confiada viuda. Sin embargo, en lugar de armar un escándalo, decide recurrir a la astucia. Berkutov intercepta a Goretsky y, tras prometerle una generosa recompensa, descubre todos los detalles de la falsificación de los documentos. Goretsky, sin dudarlo, traiciona a su tío por beneficio propio y le entrega a Berkutov los borradores de las cartas falsificadas.
Mientras tanto, Glafira Alekseyevna lleva a cabo su plan hasta el final. Durante su siguiente conversación, obliga a Lynyaev a confesar su amor y proponerle matrimonio. Glafira acepta, conquistando por completo al soltero empedernido. Lynyaev se da cuenta de que ha caído en una trampa, pero ya es demasiado tarde para dar marcha atrás.
Tras reunir todas las pruebas, Berkutov le propone matrimonio a la propia Kupavina. La viuda, cautivada por su seguridad y perspicacia para los negocios, acepta. Berkutov deja de ser solo un vecino para convertirse en el protector legal de los intereses de su futura esposa.
Acto cinco: Revelación y final
Todos los personajes se reúnen de nuevo en casa de Murzavetskaya. Meropiya Davydovna está triunfante, convencida de que su plan ha funcionado y de que la fortuna de Kupavina pronto estará en sus manos. Chugunov también anticipa una generosa recompensa por sus esfuerzos.
Sin embargo, su celebración se ve interrumpida por la llegada de Berkutov, Kupavina, Lynyaev y Glafira. Berkutov toma la iniciativa. Aparta a Chugunov y le presenta pruebas irrefutables de la falsificación: borradores de cartas falsificadas recibidas de Goretsky. Chugunov comprende que la partida está perdida y se retira cobardemente.
Entonces Berkutov convoca a la propia Murzavetskaya a una conversación. Si bien mantiene una actitud respetuosa, le deja claro con firmeza que todos sus planes han sido descubiertos. Berkutov le propone un trato: destruirá los documentos incriminatorios y evitará llevar el caso a juicio, a cambio de que Murzavetskaya retire todas las reclamaciones económicas contra Kupavina y abandone sus planes de casarse con su sobrino.
Meropiya Davydovna, al darse cuenta de que se enfrenta a un depredador más poderoso, se ve obligada a aceptar las condiciones. Para salvar las apariencias ante sus invitados, finge bendecir los matrimonios de Berkutov y Kupavina, y de Lynyaev y Glafira. Glafira agradece a su tía su preocupación, y Lynyaev, molesto, se da cuenta de lo astutamente engañado que está.
Apollon Murzavetsky aparece al final. Entra corriendo con una pistola y relata un incidente ridículo: su querido perro, Tamerlán, ha sido devorado por lobos. Esta escena cómica pone fin a la obra. Chugunov comenta filosóficamente que han ocurrido sucesos aún más ingeniosos ante sus ojos: a plena luz del día, «los lobos devoraron» tanto a la rica novia Kupavina y su dote, como al acaudalado Lynyaev y su hacienda. Chugunov se alegra, al menos, de que él y Murzavetskaya hayan logrado sobrevivir a esta batalla de depredadores.
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