Resumen de "El prisionero del Cáucaso" de Alexander Pushkin.
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El poema fue escrito entre 1820 y 1821 y publicado en 1822. Destaca por ser la primera representación completa de un héroe desilusionado en el agreste paisaje del Cáucaso. En el centro de la narración se encuentra un joven desilusionado con su vida anterior, el bullicio de la capital y las relaciones humanas. Tras viajar al Cáucaso en busca de libertad, paradójicamente se encuentra en la esclavitud, capturado por los circasianos.
Esta obra se basa en el contraste: el corazón frío y prematuramente envejecido del protagonista contrasta con el amor sincero, desinteresado y apasionado de una joven circasiana. A pesar de la falta de reciprocidad, la joven salva al cautivo, sacrificando su vida por él. El entorno natural del Cáucaso, descrito con precisión etnográfica y admiración sublime, también desempeña un papel fundamental en el texto; los paisajes agrestes y las costumbres libres de los montañeses resaltan el tormento emocional del héroe y subrayan su profunda soledad.
Dedicatoria a Nikolai Raevsky
En los versos iniciales, el autor se dirige a su amigo íntimo. El poeta rememora el tiempo que compartieron en el Cáucaso, donde el majestuoso monte Beshtu se convirtió en su Parnaso. Compara sus trayectorias vitales. Su amigo siguió los pasos de su heroico padre y se embarcó valientemente en sangrientas batallas, ganándose el reconocimiento de su patria. El poeta, en cambio, sufrió persecución, calumnias y la venganza de los ignorantes. Solo encontró consuelo en la cálida amistad y la esperanza de tiempos mejores.
Captura
Los acontecimientos comienzan en una aldea circasiana. Los montañeses están sentados en los umbrales de sus casas, charlando. Hablan de incursiones pasadas, de la belleza de sus caballos, de la precisión de sus flechas y de los golpes de sus crueles sables. De repente, aparece un circasiano a caballo. Arrastra a un joven prisionero ruso con una cuerda. El joven está gravemente herido, con la cabeza desfigurada. Parece un cadáver inmóvil. Una multitud de montañeses acude corriendo al oír el grito del guerrero.
El prisionero yace sumido en un profundo sueño durante un largo rato. Al mediodía, los abrasadores rayos del sol lo calientan. El joven despierta con un gemido. Mira a su alrededor y contempla las impenetrables masas de las montañas que lo rodean. Se oye el tintineo de los grilletes en sus pies. El joven comprende que ha perdido su libertad y se ha convertido en esclavo.
Se entrega a profundas reflexiones. El largo camino conduce a Rusia, donde pasó su primera juventud. Allí conoció la alegría despreocupada, pero pronto se topó con la cruda realidad. El joven experimentó la traición de sus amigos, la locura del amor y la calumnia. Desilusionado con la humanidad, abandonó su tierra natal en busca de la ilusión de la libertad. Sin embargo, en tierras extranjeras, solo encontró cadenas de esclavo. Ahora, el cautivo espera la noche, anhelando una muerte rápida.
El cuidado de una mujer circasiana
Al anochecer, los aldeanos regresan del campo con sus guadañas en mano. Las luces se encienden en las casas. El ruido disminuye gradualmente y las nubes cubren las montañas. Bajo la luz de la luna, una joven circasiana se acerca sigilosamente al cautivo. Se arrodilla y, con una sonrisa compasiva, le acerca una taza de kumis fresco a los labios. La muchacha lo anima con ternura a vivir. Animado por su voz, el joven bebe la bebida curativa. La muchacha permanece sentada a su lado durante un largo rato, tratando de consolarlo. Sus ojos se llenan constantemente de lágrimas.
Los días pasan. El joven pasa el tiempo en las montañas, cuidando rebaños. En el calor del verano, se refugia en cuevas frescas. Cada tarde, la mujer circasiana lo visita en secreto. Le trae vino, panales de miel fragante y mijo blanco como la nieve. La muchacha le canta canciones de Georgia y de las montañas de la región. Le enseña su idioma. La mujer circasiana se enamora profundamente del joven, pero él es incapaz de corresponder a sus sentimientos. Su alma se ha enfriado hace mucho tiempo y teme recordar su amor pasado.
La chica intenta reavivar su interés por el mundo que lo rodea. El joven acepta agradecido su ayuda, pero permanece frío. Se da cuenta de que las vívidas impresiones y el amor original se han desvanecido irrevocablemente de su corazón. El cautivo oculta su ardor rebelde tras una máscara de total indiferencia.
Observaciones sobre la vida de los habitantes de las tierras altas.
El prisionero se resigna a su destino. Pasa horas contemplando los picos nevados y el Elbrus, con sus dos cumbres. Durante una tormenta, el joven se sienta en una roca, escuchando con alegría el rugido del viento. Observa con curiosidad las costumbres de los montañeros. Admira su sencillez, hospitalidad e ingenio.
Un joven admira la maestría ecuestre de los circasianos. Un guerrero siempre va armado con armadura, arco, carcaj, mosquete, lazo y sable. Un astuto depredador se esconde entre la hierba, emboscado por viajeros, y con un golpe certero decide el resultado de la batalla. Los montañeses nadan sin temor a través de ríos turbulentos. Un circasiano deja su armadura en las ramas de los árboles y se zambulle en el agua. En la oscuridad, nada hasta los túmulos funerarios donde los cosacos montan guardia y lanza una flecha.
En tiempos de paz, los circasianos son hospitalarios. Un viajero cansado siempre encontrará un lugar donde dormir y un tazón de chikhir junto a la chimenea. Durante la festividad de Bayran, los jóvenes compiten en tiro con arco. Derriban águilas en pleno vuelo y organizan carreras. Un prisionero observa con frialdad los brutales juegos de decapitación de esclavos. En el pasado, él mismo no había temido a la muerte en los duelos. Los montañeses se asombran de su temeraria valentía y le perdonan la vida.
Confesión y negación
La mujer circasiana declara abiertamente su amor. Le pide al joven que olvide su tierra natal y promete esconderse con él en las montañas. La muchacha se queja de su cruel padre y su hermano, quienes quieren venderla por oro a una aldea extranjera. En caso de un matrimonio forzado, amenaza con usar una daga o veneno.
El prisionero, con lágrimas en los ojos, se niega. Le ruega a la muchacha que lo olvide y elija a otro pretendiente. El joven confiesa que su corazón está muerto a los sentimientos tiernos. Ama a otra mujer, cuya imagen lo persigue constantemente en el desierto. Llora por ella y solo abraza a un fantasma secreto. El prisionero pide que lo dejen solo con sus cadenas y su tristeza.
La muchacha lo escucha, sollozando. Palidece y tiembla. La mujer circasiana le reprocha al joven que no la haya engañado por compasión. Al enterarse de la existencia de su rival, se desmaya y cae a sus pies. El joven levanta a la desafortunada mujer. La consuela, diciéndole que él también sufre de amor no correspondido y que se prepara para morir en estas estepas. Se despiden.
Escape y tragedia
El prisionero vaga por el pueblo, esperando un ataque de los cosacos. Un día, los montañeses emprenden una incursión a orillas del Kubán. Los ancianos y los niños permanecen en el pueblo. Las muchachas cantan una canción sobre un checheno que vaga más allá del río.
Por la noche, la estepa se duerme. Una mujer circasiana se acerca al joven con una sierra y una daga de damasco. La muchacha corta la cadena que le ata los pies. El cautivo la invita a unirse a él en Rusia. Ella se niega, sabiendo que él ama a otra.
Antes de despedirse, la joven habla con franqueza de su sufrimiento. Admite que solo conoció la alegría por un breve tiempo. La mujer circasiana le pide que encuentre a ese mismo ser amado y que halle paz junto a ella. La joven le extiende la mano y le dice: «Perdóname, olvida mi sufrimiento». El joven, en respuesta, corre hacia ella, con el corazón reanimado. Su prolongado beso sella la unión del amor y el dolor.
Un joven se lanza a un río embravecido. Nada hasta la orilla opuesta y se aferra a las rocas. De repente, oye un gemido y un chapoteo. El cautivo mira hacia atrás, pero la orilla está desierta. Solo se ven pequeñas ondas en el agua. Se da cuenta de que la mujer circasiana se ha suicidado. El joven lanza una última mirada al pueblo y camina hacia las bayonetas rusas.
Epílogo
La musa del poeta se eleva hasta los confines de Asia. El autor evoca las leyendas del formidable Cáucaso. Canta la campaña del águila bicéfala contra las tierras caucásicas. Tsitsianov, Kotlyarevsky y el general Yermolov alcanzaron la fama en la batalla. Las tribus locales lucharon con fiereza, pero fueron sometidas por la espada rusa. Ahora, el viajero puede recorrer los desfiladeros con seguridad, y solo antiguas leyendas le recuerdan las ejecuciones del pasado.
Notas históricas y literarias
La publicación incluye comentarios del autor y notas de investigación. El escritor buscaba retratar la senilidad prematura del alma, característica de la juventud del siglo XIX. Pretendía contrastar lo mundano con la fuerza de la naturaleza y desarrollar un estilo sublime. El autor trabajó arduamente en el manuscrito durante mucho tiempo, revisando constantemente la composición. Reconoció que el personaje del protagonista era contradictorio.
Al mismo tiempo, el autor se enorgullecía de su fiel descripción de las costumbres circasianas. En el epílogo, los comandantes se presentan como la encarnación del guerrero ideal, digno de gloria. El apéndice contiene borradores iniciales. La primera versión describe el ataque sorpresa de un circasiano a una carreta. Otro fragmento contiene las extensas reflexiones de un cautivo sobre su senilidad espiritual prematura y sus ilusiones perdidas. Estos bocetos revelan en detalle el proceso de búsqueda de la forma ideal para un poema lírico.
A continuación se presentan preguntas típicas de examen sobre el poema "El prisionero del Cáucaso" de A. S. Pushkin, extraídas del programa escolar, así como las respuestas detalladas a las mismas.
1. ¿En qué año se escribió la obra "Prisionero del Cáucaso" y a qué movimiento literario pertenece?
El poema «El prisionero del Cáucaso» fue escrito por A. S. Pushkin entre 1820 y 1821 y publicado en 1822. Fue la primera obra completa del poeta durante su exilio en el sur y marcó el florecimiento del Romanticismo ruso. En él se aprecian claramente las características de este movimiento: el interés por la naturaleza exótica y agreste (el Cáucaso), el culto a la libertad y las pasiones intensas, y la imagen de un héroe solitario y desilusionado en conflicto con el mundo que lo rodea.
2. ¿A quién está dedicado este poema y por qué?
El poema está dedicado a Nikolai Nikolaevich Raevsky Jr., amigo íntimo de Pushkin e hijo del célebre héroe de la Guerra Patriótica de 1812. La dedicatoria se debe a que la familia Raevsky apoyó al joven poeta durante el difícil período previo a su exilio al sur en 1820. Pushkin viajó con ellos por el Cáucaso y Crimea. Fue durante estos viajes que surgió la idea del poema, y en la dedicatoria, el poeta recuerda con cariño el tiempo que compartieron con el telón de fondo de "picos de sílex" y "desiertos abrasadores".
3. ¿Cuáles son las razones que impulsaron al personaje principal a abandonar su tierra natal e ir al Cáucaso?
Un joven oficial ruso, protagonista del poema, viaja al Cáucaso en busca de la libertad, intentando escapar de una profunda decepción. En su tierra natal, experimentó la vanidad de la sociedad, la traición de amigos, la calumnia y el amor no correspondido (o infeliz). Su alma envejeció prematuramente y se volvió insensible a las alegrías de la vida. En el Cáucaso, esperaba encontrar una vida libre lejos de la civilización, pero, paradójicamente, no halló libertad, sino esclavitud.
4. ¿Cómo se describen en el poema la vida y las costumbres de los habitantes de las tierras altas?
Pushkin dedica considerable atención a la descripción etnográfica de la vida circasiana. Los describe como un pueblo austero, belicoso, pero a la vez sencillo y valiente. El poema retrata sus brutales pasatiempos (como la caza y las carreras de caballos), su constante disposición para la batalla, su dominio de las armas y sus traicioneras incursiones nocturnas en las aldeas cosacas. Al mismo tiempo, el autor subraya su tradicional hospitalidad: en tiempos de paz, un circasiano siempre recibirá con calidez y alimentará a un viajero cansado en su hogar.
5. ¿Cómo cuida la mujer circasiana al cautivo?
Al ver a un prisionero ruso herido y encadenado, la joven circasiana se llena de compasión, que pronto se transforma en un amor intenso. Por la noche, lo visita en secreto, le lleva comida (kumis, vino, mijo, miel), le canta canciones de su pueblo y le enseña su idioma. Sus cuidados le devuelven la vida al joven, pero él permanece frío e incapaz de corresponder a sus sinceros sentimientos.
6. ¿Por qué el personaje principal rechaza el amor de la mujer circasiana?
El prisionero rechaza su amor porque su corazón está insensible a nuevos sentimientos. En una conversación sincera, le confiesa a la joven que su alma se ha enfriado hace mucho tiempo debido al sufrimiento del pasado y al amor no correspondido en su tierra natal. El protagonista cree no ser digno de los sentimientos puros y apasionados de la joven circasiana. Le ruega honestamente que lo olvide para no arruinarle la vida, pues no podrá responderle con otra cosa que frialdad y recuerdos de otra mujer.
7. ¿Qué papel desempeña la mujer circasiana en el rescate del cautivo y cuál es su destino posterior?
Al enterarse de que sus compañeros de tribu han realizado una incursión, la mujer circasiana se acerca al cautivo con una sierra y una daga. Corta sus grilletes, liberando a su amante, a pesar de que él rechaza sus sentimientos. El cautivo la invita a huir con él a Rusia, pero ella se niega, sabiendo que él ama a otra. Mientras el joven nada a través del río turbulento y emerge en la orilla opuesta, oye chapoteos y gemidos. Al darse la vuelta, comprende que la mujer circasiana se ha arrojado al agua y se ha suicidado, pues no encuentra sentido a la vida sin él y no desea regresar a su aldea ni a su prometido, a quien no ama.
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