"A veces mueren" de Natalia Turchaninova, resumen
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«A veces mueren» es una novela fantástica con elementos de aventura escrita por Elena Bychkova y Natalia Turchaninova. La historia transcurre en el país ficticio de Kailat, inspirado en Nepal y las tierras altas del Himalaya. El protagonista es Ryan, un comerciante de gemas de otro mundo que ha vivido en las montañas durante varios años entre los lugareños y posee un don excepcional: la clarividencia y el poder del alma.
La vida entre las montañas
La novela comienza en un pueblo de montaña: Ryan compra topacios a un comerciante local, Muna, pero resultan ser pequeños y opacos. Su vecino, Ranpur, le proporciona varias piedras de oro de gran tamaño; es por ellas que Ryan recorre regularmente los senderos de la montaña, entregándolas a un agente en las joyerías de Amstel y Firenze. Al anochecer, el viajero se refugia en una granja-vivero abandonada. Esa noche, Muna, transformada en una criatura depredadora al caer la noche, intenta colarse por la ventana; tal es la naturaleza de los kailatianos, que se vuelven peligrosos por la noche. Ryan la mantiene a raya con su espada y la ahuyenta con su fuerza de voluntad, una habilidad que su mentor, Walt, llamaba "el poder del alma".
A la mañana siguiente, mientras descendía hacia el pueblo de Namache, Rain se encuentra con el porteador Risab y un grupo de turistas. Junto a la piedra de oración, una visión lo invade: sangre en el paso de Ming La, mochilas rotas, ropas desgarradas; no hay cuerpos, pero tampoco personas. Alerta al guía, Raj, quien hace regresar al grupo con un pretexto creíble.
Kira en el sendero
Entre los turistas se encuentra una joven llamada Kira, originaria de las islas del norte, una fotógrafa valiente e independiente. Es la única del grupo que confía en Rain y decide acompañarlo. En el camino, por un estrecho sendero de montaña, un porteador cae por un precipicio, atrapado por un animal de carga. Rain y Tengba, un hombre de Kailat, descienden por el empinado sendero hasta el río para recuperar el cuerpo del fallecido. Tengba resulta ser pariente del difunto: el cuñado de su hermano menor. El cuerpo es envuelto en tela y subido en una cesta.
En Namache, Kira se registra en el Hotel Leopardo de las Nieves. Rain la ayuda a negociar con el propietario, Nyima, explicándole que no es costumbre que los extranjeros se alojen allí sin un guía local.
A lo largo de su viaje, Kira intenta acercarse a Ryan. Él le explica con franqueza el motivo de su negativa: los portadores de almas atraen a la gente en contra de su voluntad y de la suya propia, y esta atracción no es una elección personal.
La naturaleza de las almas
Al abandonar Namache, Rhine reflexiona sobre la naturaleza del mundo que habita. En este mundo, la mayoría carece de alma: esa chispa que da origen a los sentimientos genuinos, la capacidad de amar y compadecer. Solo unos pocos reciben alma, y atraen irresistiblemente a personas "vacías". En la antigüedad, estas personas eran perseguidas para extraerles la "hansa", el alma que los kailatianos habían depositado en sus corazones. Solo aquellos con alma son capaces de crear verdaderas obras de arte, por lo que son valorados, pero al mismo tiempo, imperceptiblemente atraídos hacia la destrucción.
Un grupo de Lukula
En el pueblo de Lukula, Ryan conoce a tres personas: el fotógrafo Jake, su novia Tissa y el entrenador Dick. Tissa es una vieja conocida de Ryan, una atleta consumada poco acostumbrada a la altitud. Jake y Dick se muestran escépticos e ignoran las advertencias sobre las normas locales. Ryan los guía en una caminata de aclimatación por el río Muse Khola, explicándoles las reglas: no tocar las plantas, no beber el agua del río, permanecer en casa antes del anochecer y no mostrar afecto en público; esto último lo justifica con una leyenda local sobre una diosa cruel.
Noche en la cueva
El grupo se encuentra en una cueva de montaña por la noche. Una silueta inmóvil con ropa manchada de sangre aparece en la oscuridad cerca de la entrada; claramente se trata de un hombre muerto o una criatura que lo suplanta. Se oyen pasos sigilosos y susurros indistintos afuera. Tissa se aferra a Ryan, Kira a su otro lado. Ryan permanece despierto toda la noche, sujetando una cuerda que bloquea la entrada para mantener alejadas a las criaturas de la noche.
Al amanecer, descubren que el guía, Raj, ha muerto: su cuerpo yace cerca, cubierto de sangre, y le falta la cabeza, devorada por animales o aves. Kira está herida y apenas puede caminar. Tissa y Rhine la llevan de los brazos. El grupo desciende lentamente hacia el valle de Ferche, una meseta rocosa y abierta entre los gigantescos picos de Cholaste, Taboche, Pokalda, Gray Old Man, Yu-Choi y Lonely Maiden.
El mundo más allá de las montañas
A lo largo de la narración, Kailat se presenta como un lugar donde la naturaleza diurna y nocturna de las personas se contraponen diametralmente, donde las montañas castigan a los transgresores y donde las predicciones de Rhine se cumplen una y otra vez. El intercambio cotidiano de piedras, los encuentros en el camino, las conversaciones en las cabañas y la muerte de un porteador: todo ello se combina para crear una imagen de la vida donde lo sobrenatural no está aislado, sino que coexiste con lo cotidiano.
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